Ernesto  Guevara

Hilda Guevara Gadea - Hildita
Esta página quiere ser un homenaje a la figura del Che, a través de "Hildita", su hija mayor, Hilda Guevara Gadea (1956 / 1995) , a quién tuve la fortuna y satisfacción de conocer, mantener con ella una corta pero estrecha amistad y compartir momentos inolvidables, cargados de debates, reflexiones; llenos de anécdotas, bromas, tabaco y ron, hasta poco tiempo antes de su muerte, a los 39 años.

Hilda Guevara y Víctor Arrogante
en La Habana, 1992


Hildita, en una entrevista, decía de su padre: 

"Era un padre muy preocupado por el bienestar de sus hijos, no en el sentido material, sino de que fuéramos niños alegres, contentos, que disfrutáramos de la vida y a la vez nos formáramos como nuevas personas. Por otro lado, muy comprensivo, cariñoso y muy juguetón. Le gustaba mucho sentarse a conversar con nosotros, conversaciones en las que siempre había algo educativo al nivel de cada uno de nosotros cinco, de distintas edades. Tenía muy poco tiempo, pero lo buscaba y aprovechaba al máximo [...], los domingos íbamos al trabajo voluntario. 

En la casa se tiraba en el piso y nos poníamos a darle masaje en la espalda y cosas de esas, a jugar con él. Existía mucho cariño, comprensión y disciplina férrea, pero no más allá de la que puede tener un niño a determinada edad. Quería fuéramos niños iguales a los demás, con sus ocurrencias, sus travesuras, pero a la vez disciplinados en ciertas cosas de la vida.

Siempre nos inculcó que estudiáramos, que ante todo había que superarse porque sin conocimiento no se podía hacer nada, por ser la base del dominio de la naturaleza. Cuando veíamos el boxeo él siempre apostaba a quien iba ganando, cuando el `suyo' iba perdiendo, empezaba a cambiar la bola para el contrario, él siempre ganaba y nos divertíamos mucho".

Ernesto Guevara "El Che" hubiera cumplido 87 años
Su vida a través de su hija Hilda

 

 

Última carta conocida del Che, escrita a Hilda, 15 febrero de 1966

Hildita querida:


Hilda Guevara Gadea

Hoy te escribo, aunque la carta te llegara bastante después; pero quiero que sepas que me acuerdo de ti y espero que estés pasando tu cumpleaños muy feliz. Ya eres casi una mujer, y no se te puede escribir como a los niños, contándoles boberías o mentiritas.
 

Has de saber que sigo lejos y estaré mucho tiempo alejado de ti, haciendo lo que pueda para luchar contra nuestros enemigos. No es que sea gran cosa pero algo hago, y creo que podrás estar siempre orgullosa de tu padre, como yo lo estoy de ti.
 

Acuérdate que todavía faltan muchos anos de lucha, y aun cuando seas mujer tendrás que hacer tu parte en la lucha. Mientras, hay que prepararse, ser muy revolucionaria, que a tu edad quiere decir aprender mucho, lo más posible, y estar siempre lista a apoyar las causas justas. Además, obedece a tu mamá y no creerte de todo antes de tiempo. Ya llegara eso.


Debes luchar por ser de las mejores en la escuela. Mejor en todo sentido, ya sabes lo que quiere decir: estudio y actitud revolucionaria, vale decir: buena conducta, seriedad, amor a la Revolución, compañerismo, etc. Yo no era así cuando tenia tu edad, pero estaba en una sociedad distinta, donde el hombre era el enemigo del hombre. Ahora tu tienes el privilegio de vivir otra época y hay que ser digno de ella.


No te olvides de dar una vuelta por la casa para vigilar a los otros críos y aconsejarles que estudien y se porten bien. Sobre todo Aleidita, que te hace mucho caso como hermana mayor.


Bueno, vieja, otra vez, que lo pases muy feliz en tu cumpleaños. Dale un abrazo a tu mama y a Gina, y recibe tu uno grandote y fortísimo que valga por todo el tiempo que no nos veremos, de tu

 

Papá


Carta entregada por Fidel Castro a Hildita, tras la muerte del Che

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto: 

 

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no este entre Uds. Casi no se acordaran de mí y los más chiquitos no recordarán nada.

Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones.

Crezcan como buenos revolucionarlos. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.

Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad mas linda de un revolucionario.

Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía.

Un beso grandote y un abrazo de papá


Imágenes. Hildita con su padre

Hildita con su padre
 
El Che con Hilda Gadea e Hildita


Cumpleaños de Hildita


El Che y la familia
 
En Tepotzotlán, el 18 de agosto de 1955 se celebra el matrimonio Guevara-Gadea. Numerosos documentos indican que el joven Guevara decide casarse cuando su novia Hilda le informa sobre la llegada de un hijo. En tal sentido, Jorge G. Castañeda hace referencia, en su libro "La vida en rojo, una biografía del Che Guevara", al testimonio aportado en tal sentido por un funcionario soviético que entabló una profunda relación de amistad con el Che. Castañeda relata: "(...) Oleg Daroussenkov recuerda una conversación con Guevara en Murmansk, a principio de los años setenta. Al término de varios tragos de vodka para combatir el frío del Ártico, el Che confesó que se había casado porque Hilda estaba esperando un hijo. Se había tomado demasiados tequilas, lo cual lo condujo a un gesto absurdo de caballerosidad".

A las siete de la tarde del 15 de febrero del 1956, en México, nace Hilda Beatriz, hija del matrimonio Guevara-Gadea. La llegada de la niña pone un poco de tranquilidad en la ya desgastada relación de pareja de sus padres.

En 1956, cuando Guevara es detenido por la policía mexicana en el rancho "Santa Rosa", ubicado en las afueras del Distrito Federal, lugar éste que funcionaba como base de entrenamiento de los revolucionarios cubanos que preparaban la expedición a Cuba, su mujer Hilda y la pequeña hija del matrimonio son detenidas por la policía en su domicilio. Ernesto había mantenido en secreto sus actividades revolucionarias a sus padres. Ante la inminencia de los hechos, relata en una carta sus actividades y la situación por la que atraviesa la pareja. En este escrito, Ernesto menciona su decisión de correr la misma suerte que les toque a sus compañeros de cautiverio y, por otro lado, confirma su separación de Hilda, que "regresará a Perú" en cuanto él salga de prisión en compañía de su hija Hilda Beatriz. El matrimonio ha durado menos de un año.

En 1958, en el Escambray, a tres meses del triunfo revolucionario en Cuba, Ernesto Guevara conocerá a quien sería su segunda esposa y con quien estará ligado afectivamente hasta el final de sus días. La joven cubana sería con el tiempo la madre de cuatro de los cinco hijos del guerrillero. Aleida March Torres con 22 años recién cumplidos se convirtió en poco tiempo en asistente, amiga fiel, y en enero de 1959 en su esposa. Compartirían los últimos meses de la guerra en Cuba antes del triunfo revolucionario y entrarían juntos a La Habana el día de la victoria rebelde. 

El 17 de noviembre de 1960, de gira por los países del Este en momentos en que se preparaba a partir de Pekín a Moscú, Ernesto Guevara es informado del nacimiento de su segunda hija, Aleida Guevara March en La Habana, Cuba, donde nacerá el resto de sus hermanos.

El 20 de mayo de 1962, mientras se desempeñaba como ministro de Industrias de Cuba, nace su primer hijo varón, al que los Guevara llamarán Camilo, en homenaje al legendario amigo y compañero de las campañas por las sierras del Che, Camilo Cienfuegos, quien perdiera la vida trágicamente en un accidente aéreo.

El 14 de junio de 1963 nacerá Celia -el nombre elegido por el Che representa un claro homenaje y reconocimiento de Ernesto hacia su madre- cuarto hijo del Che y tercero del matrimonio Guevara-March.

El 19 de marzo de 1964, de su relación con Lidia Rosa López nace el único hijo extramatrimonial que se conoce del Che. Omar Pérez, que debe su nombre al autor de "Rubayat", Omar Khayan, no llevará el apellido de su padre. Ernesto Guevara habría regalado a Lidia un ejemplar del libro, lo que motivó el nombre que llevaría su hijo.

Para determinar la relación que Ernesto Guevara mantenía con sus hijos, el primer referente para un análisis más o menos veraz, ya que poco ha aportado Aleida de su relación con el Che, quien se ha negado sistemáticamente a conceder cualquier tipo de entrevistas, debe partir del momento en el cual nace cada uno de ellos y el peso de las responsabilidades que el guerrillero de origen argentino había asumido en el proceso revolucionario de Cuba.

El reencuentro con Hilda Beatriz, hija de su primer matrimonio con Hilda Gadea, que se produce en enero de 1959, encuentra al Che inmerso en la consolidación de la revolución, pero de todas maneras, el jefe revolucionario se da tiempo, durante los fines de semana o en las visitas que realiza a su ex esposa Hilda, que reside desde ese año en La Habana, para intentar una relación fluida con su primogénita. En el caso de Aleida, Camilo, Celia, Ernesto y Omar, poco se ha dado a conocer. Los hijos del matrimonio Guevara-March llegan al mundo en momentos en que el Che se desempeña como ministro de Industrias, realiza trabajo voluntario y participa de una u otra manera en la construcción del nuevo Estado cubano.

Guevara, en pocas palabras, va recibiendo a sus hijos cuando el horario en que desempeñaba sus tareas revolucionarias ocupaba casi la totalidad de su tiempo, quedándole libre apenas el domingo a la noche para dedicárselo a sus hijos o cuando de vez en cuando los llevaba al ministerio de Industrias para jugar con ellos o, en el caso de Hildita, para que le leyera algún clásico de la literatura mientras él descansaba tirado en el suelo de su despacho. De lunes a sábado, incluyendo casi la totalidad de las noches, Guevara atendía los problemas que surgían en el Ministerio de Industrias, los domingos realizaba trabajos voluntarios, entre otros, al que más tiempo le dedicaba, en el corte de caña.

Además, los constantes viajes que el Che realizaba como embajador de la revolución cubana, de los cuales no participó nunca su familia, ya que Guevara no permitía que la revolución tuviese gastos por el traslado de sus familiares, lo mantuvo alejado durante largos períodos de su mujer y sus hijos.

De la relación que el Che mantuvo con Omar, su hijo extramatrimonial, que no llevará su apellido, se sabe poco y nada. El comienzo de la relación de Guevara con Lidia Rosa Pérez, se ubica en 1959. No se sabe a ciencia cierta si Guevara mantuvo algún vínculo afectivo con Omar o no, si lo visitó o si lo evitó. Se conoce sí, sobre la relación que Hilda Beatriz mantuvo con Omar, su medio hermano, que duraría hasta la muerte misma de la primera hija del Che.

Guevara parece haber mantenido una especial atención con su hija Hildita, a la que llevaba a sus oficinas del Ministerio de Industrias para compartir algún tiempo con ella. En momentos en que el Che se encuentra en la embajada cubana en Dar Es Salaam, recuperándose de la campaña en el Congo y a punto de dirigirse a Praga, el guerrillero argentino escribe a su hija Hildita para felicitarla por su décimo cumpleaños en términos que delatan al ser revolucionario: "Ya eres una mujer y no se te puede escribir como a los niños, contándoles boberías y mentiritas. Has de saber que sigo lejos y estaré mucho tiempo alejado de ti, haciendo lo que pueda para luchar contra nuestros enemigos. No es que sea gran cosa, pero algo hago y siempre podrás estar orgullosa de tu padre".

A finales de octubre de 1966, días antes de partir hacia Bolivia, en un lugar secreto en las afueras de La Habana, irreconocible bajo su nueva identidad de Adolfo Mena, con la cual actuaría a un trabajador social uruguayo, el Che Guevara se despedirá de sus hijos. De la reunión no participará su primogénita Hilda Beatriz, ya que se temía que la pequeña de 10 años pudiera reconocer al hombre oculto bajo el seudónimo de Ramón.

Aleida, su hija, que por entonces contaba apenas 6 años, recordará el encuentro: "El hombre me saluda. Dijo que era español, se identificó como Ramón y dijo que era muy amigo de mi papá". La niña, presintiendo quizás a su padre bajo el disfraz, coloca a Guevara en una de las situaciones más difíciles de su vida diciendo: "Chico, pero tú no eres español, tú lo que pareces es argentino".

A lo largo de su vida, Ernesto Guevara ha dedicado muy poco tiempo a sus hijos. Siempre a dado prioridad a sus tareas revolucionarias frente a la familia. Sin embargo, la carta de despedida que les dirige poco antes de partir hacia Bolivia muestra con claridad el afecto que sentía por ellos.


  Mi hijo el Che
En este apartado, se incluyen fragmentos del texto del libro "Mi hijo el Che", escrito por Ernesto Guevara Linch, padre del Comandante, que tuve la suerte que Hilda me lo obsequiara. (Editorial Arte y Literatura, Ciudad de la Haba, 1968). Ernesto Guevara (padre) comienza con este pensamiento

  

 

"Si hubiera tenido la juventud
y el coraje necesarios para empuñar el arma que dejó mi hijo el Che, este libro
jamás se hubiera escrito"

 
  Discursos

Discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas

«De todos los problemas candentes que deben tratarse en esta Asamblea, uno de los que para nosotros tiene particular significación y cuya definición creemos debe hacerse en forma que no deje dudas a nadie, es el de la coexistencia pacífica entre Estados de diferentes regímenes económico-sociales. Mucho se ha avanzado en el mundo en este campo; pero el imperialismo —norteamericano sobre todo— ha pretendido hacer creer que la coexistencia pacífica es de uso exclusivo de las grandes potencias de la tierra.»

11 de diciembre de 1964


 

Discurso en la ONU, 11 diciembre 1964


Intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en uso del derecho de replica

«He nacido en la Argentina; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie.»

11 de diciembre de 1964

 


  Escritos y documentos

Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?

«¿Qué es subdesarrollo? Un enano de cabeza enorme y tórax enchido es "subdesarrollado" en cuanto a que sus débiles piernas o sus cortos brazos no articulan con el resto de su economía, es el producto de un fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo. Eso es lo que en realidad somos nosotros, los suavemente llamados "subdesarrollados", en verdad países coloniales, semicoloniales o dependientes. Somos países de economía distorsionada por la acción imperial, que ha desarrollado anormalmente las ramas industriales o agrícolas necesarias para complementar su compleja economía.»

Revista Verde Olivo, 9 de abril de 1961


Contra el burocratismo

«El burocratismo, evidentemente, no nace con la sociedad socialista ni es un componente obligado de ella. La burocracia estatal existía en la época de los regímenes burgueses con su cortejo de prebendas y de lacayismo, ya que a la sombra del presupuesto medraba un gran número de aprovechados que constituían la "corte" del político de turno. En una sociedad capitalista, donde todo el aparato del Estado está puesto al servicio de la burguesía, su importancia como órgano dirigente es muy pequeña y lo fundamental resulta hacerlo lo suficientemente permeable como para permitir el tránsito de los aprovechados y lo suficientemente hermético como para apresar en sus mallas al pueblo.»

Revista Cuba Socialista, La Habana, febrero de 1963, año 3, no. 18


El socialismo y el hombre en Cuba

«El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta solo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo.»

Marcha, Montevideo, 12 de marzo de 1965


Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental

«Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.

Tricontinental, Suplemento especial, 16 de abril de 1967.


  Biografía

 

He nacido en la Argentina; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie.

Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma. La familia se muda en 1932 a la ciudad de Altagracia por recomendación médica.

En diciembre de 1947 ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante 1952 viaja por Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela en compañía de Alberto Granados. El 12 de junio de 1953 recibe el título de médico. El 6 de julio parte rumbo a Venezuela, pero la situación que encuentra en Bolivia y su posterior contacto con exiliados latinoamericanos en Perú le hace cambiar de idea.

En diciembre de 1953 llega a Guatemala. En enero de 1954 conoce a Antonio Ñico López, participante del asalto al Cuartel Moncada, con el que entabla amistad. Después del golpe de Estado que culmina con el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz, el Che parte rumbo a México.

En julio de 1955 conoce a Fidel Castro y se enlista como médico de la futura expedición del Granma. El 25 de noviembre de 1956 los combatientes revolucionarios parten del puerto de Tuxpan con rumbo a Cuba. El desembarco se produce el 2 de diciembre y los rebeldes son sorprendidos pocos días después en Alegría de Pío por el ejército de Batista.

El 17 de enero de 1957 participa en el primer combate victorioso de los rebeldes en La Plata. El 28 de mayo se obtiene una importante victoria en el ataque al cuartel del Uvero. Según el Che, este combate marca la mayoría de edad del Ejército Rebelde.

El 5 de junio, es nombrado jefe de la cuarta columna rebelde (en realidad, la segunda). Entre julio y diciembre fija su campamento en la zona de El Hombrito. Ahí instala una escuela, una fábrica de zapatos, una talabartería, una armería, una hojalatería, una herrería y un horno para hacer pan.

El 21 de agosto de 1958, el Che recibe la orden de marchar con destino a la provincia de Las Villas para ponerse al frente de las unidades del Movimiento 26 de julio que operaban en esa zona. La columna invasora 8 "Ciro Redondo" parte el 31 de agosto desde El Jíbaro. El 8 de septiembre llega a Camagüey. El 15 de octubre, después de recorrer más de 500 Km, llega a la sierra de El Escambray. El Che instala su comandancia en Caballete de Casa.

El 28 de diciembre, como parte de la ofensiva final del Ejército Rebelde, inicia el ataque a la ciudad de Santa Clara. El 31 de diciembre se consuma la toma de la ciudad y el triunfo de la Revolución. El 2 de enero de 1959 se traslada a La Habana. El 7 de febrero es declarado ciudadano cubano por nacimiento.

El 26 de noviembre de 1959 es nombrado presidente del Banco Nacional de Cuba.

El 4 de marzo de 1960 acude al lugar dónde estalló el barco francés La Coubre. Al día siguiente, durante la despedida de duelo de las víctimas del sabotaje, su imagen queda plasmada en una memorable fotografía.

El 21 de octubre parte en un viaje hacia los países de la comunidad socialista. Visita Checoslovaquia, la Unión Soviética, Alemania Oriental, Hungría, China y Corea del Norte. El 6 de enero de 1961 informa en televisión los resultados de su viaje.

El 23 de febrero es nombrado Ministro de Industrias.

El 9 de abril publica en la revista Verde Olivo un artículo titulado "Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?".

El 16 de abril se translada a la comandancia de occidente en Consolación del Sur, Pinar del Río, pues la inteligencia cubana piensa que habrá una invasión por esa zona, la más cercana al continente. El Che sufre un accidente con su pistola. El desembarco mercenario finalmente se produce en Playa Girón y es derrotado en tan solo 72 horas.

El 2 de agosto viaja al frente de la delegación cubana rumbo a Punta del Este, Uruguay, para participar en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico Social. El día 8 interviene en la quinta sesión plenaria y fustiga la denominada Alianza para el Progreso. El 17 pronuncia un discurso en la Universidad Nacional de Montevideo. El 19, tras concluir su visita a Uruguay, viaja a Argentina y Brasil. El 23 informa en televisión al pueblo de Cuba los resultados de la Conferencia de Punta del Este.

El 22 de octubre de 1962, al desencadenarse la Crisis de Octubre, se le asigna la defensa de la parte occidental del territorio cubano. El Che instala su comandancia en la cordillera de los Órganos, Pinar del Río.

El 30 de junio de 1963 viaja a Argelia para participar en las actividades por el aniversario de la independencia.

El 17 de marzo de 1964 parte con rumbo a Ginebra para participar en la Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo.

El 12 de marzo de 1965 el semanario uruguayo Marcha publica el artículo del Che titulado "El socialismo y el hombre en Cuba".

El 3 de octubre, en el acto de constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Fidel lee la carta de despedida del Che.

El 3 de noviembre de 1966 llega a La Paz, Bolivia, con el nombre de Adolfo Mena González y pasaporte uruguayo. El 7 de noviembre se incorpora a la guerrilla.

El 18 de abril de 1967 se publica en Cuba su "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental".

El 8 de octubre es herido en combate en la Quebrada del Yuro. 

El 9 de octubre es asesinado en el pueblo de Higuera.


El 28 de junio de 1997 un grupo de expertos cubanos y argentinos descubre una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros 6 guerrilleros.

El 12 de julio es recibido en el aeropuerto de San Antonio de los Baños por su familia y compañeros. Los restos del Che descansan en el mausoleo de la Plaza Ernesto Che Guevara en Santa Clara.


    El Che Guevara prisionero

Junto con el cubano, agente de la CIA,
Félix Rodríguez,
en La Higuera (Bolivia)

9 de octubre de 1967
Fotografía de la CIA

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Lavandería donde se expuso
el cuerpo del
Che Guevara sin vida.
Vallegrande (Bolivia).

   

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El Che es expuesto a la prensa
tras su asesinato en Bolivia


  Historia de una foto
El Che durante el sepelio de las víctimas de La Coubre

Ésta es, sin lugar a dudas, la foto más famosa del mundo. Fue tomada por el cubano Alberto Korda el 5 de marzo de 1960, durante el acto de despedida del duelo de las víctimas del sabotaje al barco francés La Coubre.

A continuación un texto de Ciro Bianchi Ross que cuenta la historia

 

 
Ni un centavo
  Alberto Díaz (Korda)

Alberto Korda tomó la clásica foto del Che con su vieja cámara Leica, provista de un lente de 90 milímetros, un semitelefoto de potencia regular, rayado por el uso en la superficie. Se hallaba a unos siete metros —¿o eran diez?— de distancia del comandante guerrillero y, precisa, sí, que era una tarde opaca, invernal. Eso explica, dice ahora, que la imagen no sea supernítida, que parezca envuelta en una aureola, que algunos crean verla como una nube en el ambiente: la cabeza solitaria del Che se difumina en una luz pareja y suave.

No hubo ninguna elaboración intelectual en eso. La luz solar, escasa, y el desgaste del lente imprimieron al retrato su atmósfera. ¿Y la composición? "Bueno, ya eso es otra cosa. Es eternamente mía", afirma. "Si yo le hubiera dado un poco más de negro en el hombro a la imagen, la foto se me hubiera caído". Llevé el negativo a la ampliadora, enderecé la figura y le di aire alrededor. Creo que el público exige esos detalles del encuadre. Por eso, al verla, encuentra una belleza y una armonía que no sabe de dónde salió, pero que es responsabilidad del artista, y eso es lo que hace que una foto pueda ser única.

La fecha: el 5 de marzo de 1960. Cubría como fotorreportero de Revolución la despedida del duelo de las víctimas del sabotaje, perpetrado por la CIA, al barco francés La Coubre —dinamitado en el puerto habanero—, y metido entre la muchedumbre paneaba con su cámara, de izquierda a derecha, el entarimado donde se emplazó la tribuna. De pronto, el Che avanzó hacia la primera fila para mirar la escena. Korda alcanzó a hacer uno, dos o tal vez tres disparos seguidos; un minuto, minuto y medio después, volvía a perderse el Che en el fondo de la tarima. Pero ya había captado la imagen, la misma que siete años después, a la muerte del guerrillero argentino, el editor italiano Feltrinelli (utilizando precisamente esa foto que le regalara en ese mismo 1967 el propio Korda a su paso por Cuba) difundiera en millones de carteles. Alberto Korda, dice, nunca cobró un centavo por dicha fotografía.

Foto de Korda: Granma Internacional

 


El diario de Bolivia


1966
Una introducción necesaria

Tomado de: Granma Internacional, 
Edición digital, La Habana, 1997.

Portada de la primera edición cubana de El diario del Che en Bolivia (26 de junio de 1968)
  Portada de la primera edición cubana
  de El diario del Che en Bolivia  
  (26 de junio de 1968)

Una introducción necesaria

Era costumbre del Che en su vida guerrillera anotar cuidadosamente en un Diario personal sus observaciones de cada día. En las largas marchas por terrenos abruptos y difíciles, en medio de los bosques húmedos, cuando las filas de los hombres, siempre encorvados por el peso de las mochilas, las municiones y las armas, se detenían un instante a descansar, o la columna recibía la orden de alto para acampar al final de fatigosa jornada, se veía al Che —como cariñosamente lo bautizaron desde el principio los cubanos— extraer una pequeña libreta y con su letra menuda y casi ilegible de médico, escribir sus notas.

Lo que pudo conservar de esos apuntes le sirvió luego para escribir sus magníficas narraciones históricas de la guerra revolucionaria en Cuba, llenas de contenido revolucionario, pedagógico y humano.

Esta vez, gracias a aquel invariable hábito suyo de ir anotando los principales hechos de cada día, podemos disponer de una información pormenorizada, rigurosamente exacta e inapreciable de aquellos heroicos meses finales de su vida en Bolivia.

Esas anotaciones, no escritas propiamente para la publicación, le servían como instrumento de trabajo para la evaluación constante de los hechos, las situaciones y los hombres, a la vez que daban cauce a las expresiones, de su espíritu profundamente observador, analítico, y muchas veces matizado de fino humorismo. Están sobriamente redactadas y poseen ininterrumpida coherencia desde el principio hasta el fin.

Téngase en cuenta que fueron escritas en los ratos escasísimos de descanso, en medio de épico y sobrehumano esfuerzo físico y de sus agotadoras obligaciones como jefe de un destacamento guerrillero en la difícil etapa de los comienzos de una lucha de esta naturaleza, que se desenvolvía en condiciones materiales increíblemente duras, lo que revela una vez más su estilo de trabajo y su voluntad de hierro.

En este Diario, al analizar en detalle los incidentes de cada día, se hacen constar faltas, críticas y recriminaciones que son propias e inevitables en el desarrollo de una guerrilla revolucionaria.

En el seno de un destacamento guerrillero esas críticas se tienen que producir incesantemente, sobre todo en la etapa en que está constituido sólo por un pequeño núcleo, enfrentados a condiciones materiales sumamente adversas y a un enemigo infinitamente superior en número, cuando el menor descuido o la más insignificante falta pueden resultar fatales y el jefe debe ser exhaustivamente exigente, a la vez que utilizar cada hecho o episodio, por insignificante que parezca, para educar a los combatientes y futuros cuadros de los nuevos destacamentos guerrilleros.

El proceso de formación de la guerrilla es un incesante llamado a la conciencia y al honor de cada hombre. El Che sabía tocar las fibras más sensibles de los revolucionarios. Cuando Marcos, reiteradamente amonestado por el Che, fue advertido de que podía ser expulsado deshonrosamente de la guerrilla, respondió:

“¡Antes fusilado!” Más adelante dio su vida heroicamente. Similar fue el comportamiento de todos los hombres en los que puso su confianza y a los cuales se vio en la necesidad de amonestar por alguna u otra causa en el transcurso de la lucha. Jefe fraternal y humano sabía también ser exigente y en ocasiones severo; pero lo era en primer lugar y en mayor grado que con los demás, consigo mismo. Che basaba la disciplina en la conciencia moral del guerrillero y en la fuerza tremenda de su propio ejemplo.

El Diario contiene también numerosas referencias a Debray y evidencian la enorme preocupación que suscitó en el Che el arresto y encarcelamiento del escritor revolucionario a quien había encomendado una misión en Europa, aunque en el fondo habría deseado que aquél permaneciera en la guerrilla. Por eso manifiesta cierta inconformidad, y en ocasiones algunas dudas, sobre su comportamiento.

Che no tuvo posibilidad de conocer la odisea vivida por Debray en las garras de los cuerpos represivos y la actitud firme y valerosa mantenida por éste ante sus captores y torturadores.

Destacó, sin embargo, la enorme importancia política del proceso, y, el 3 de octubre, seis días antes de su muerte, en medio de amargos y tensos sucesos, consigna: “Se escuchó una entrevista de Debray muy valiente frente a un estudiante provocador”, siendo ésta su última referencia al escritor.

Como en este Diario la Revolución Cubana y sus relaciones con el movimiento guerrillero aparecen reiteradamente señaladas, algunos pudieran interpretar que su publicación por nuestra parte constituye un acto de provocación que dará argumentos a los enemigos de la Revolución y a los imperialistas yanquis y sus aliados, los oligarcas de América Latina, para redoblar sus planes de bloqueo, aislamiento y agresión a Cuba.

A los que así juzgan los hechos, es bueno recordarles que el imperialismo yanqui no ha necesitado nunca de pretextos para perpetrar sus fechorías en cualquier lugar del mundo y que sus esfuerzos para aplastar la Revolución Cubana se iniciaron desde la primera ley revolucionaria promulgada en nuestro país, por el obvio y conocido hecho de que ese imperialismo es el gendarme de la reacción mundial, promotor sistemático de la contrarrevolución y protector de las estructuras sociales más retrógadas e inhumanas que subsisten en el mundo.

La solidaridad con el movimiento revolucionario puede ser tomada como pretexto, pero nunca será la causa de las agresiones yanquis. Negar la solidaridad para negar el pretexto es ridícula política de avestruz, que nada tiene que ver con el carácter internacionalista de las revoluciones sociales contemporáneas. Dejar de solidarizarse con el movimiento revolucionario no es negarle un pretexto sino solidarizarse de hecho con el imperialismo yanqui y su política de dominio y esclavización del mundo.

Cuba es un pequeño país de economía subdesarrollada, como todos los que fueron durante siglos dominados y explotados por el colonialismo y el imperialismo, situada sólo a 90 millas de las costas de Estados Unidos, con una base naval yanqui en su propio territorio, que se enfrenta a numerosos obstáculos por llevar a cabo su desarrollo económico-social. Grandes peligros se han cernido sobre nuestra Patria desde el triunfo de la Revolución, pero no por ello conseguirá el imperialismo doblegarla, sin que deban importarnos las dificultades que una línea revolucionaria consecuente pueda conllevar.

Desde el punto de vista revolucionario la publicación del Diario del Che en Bolivia no admite alternativa. El Diario del Che quedó en poder de Barrientos, que de inmediato entregó copia a la CIA, al Pentágono y al gobierno de Estados Unidos. Periodistas allegados a la CIA tuvieron acceso al documento en la propia Bolivia y sacaron copias fotostáticas del mismo, aunque con el compromiso de abstenerse, por el momento, de publicarlo.

El gobierno de Barrientos y los más altos jefes militares tienen sobradas razones para no publicar el Diario, donde se puede constatar la inmensa incapacidad de su ejército y las incontables derrotas que sufrieron en manos de un puñado de guerrilleros decididos que en unas pocas semanas le arrebató en combate cerca de doscientas armas.

Che describe además a Barrientos y su régimen en los términos a que es acreedor con palabras que no podrán borrarse de la historia.

Por otro lado, el imperialismo tenía también sus razones: Che y su ejemplo extraordinario cobran fuerza cada vez mayor en el mundo. Sus ideas, su retrato, su nombre, son banderas de lucha contra las injusticias entre los oprimidos y los explotados y suscitan interés apasionado entre los estudiantes y los intelectuales de todo el mundo.

En los propios Estados Unidos el movimiento negro y los estudiantes progresistas, que son cada vez más numerosos, han convertido en algo suyo la figura del Che. En las manifestaciones más combativas por los derechos civiles y contra la agresión a Vietnam, sus retratos son esgrimidos como emblemas de lucha. Pocas veces en la historia, o tal vez nunca, una figura, un nombre, un ejemplo, se han universalizado con tal celeridad y apasionante fuerza. Es que el Che encarna en su forma más pura y desinteresada el espíritu internacionalista que caracteriza al mundo de hoy y cada vez al de mañana.

De un continente oprimido ayer por las potencias coloniales, explotado hoy y mantenido en el retraso y en el subdesarrollo más inicuo por el imperialismo yanqui, surge esa singular figura que se convierte en aliento universal de lucha revolucionaria hasta en las propias metrópolis imperialistas y colonialistas.

Los imperialistas yanquis temen la fuerza de ese ejemplo y todo lo que pueda contribuir a divulgarlo. Es el valor intrínseco del Diario, expresión viva de una personalidad extraordinaria, lección guerrillera escrita al calor y la tensión de cada día, pólvora inflamable, demostración real de que el hombre latinoamericano no es impotente frente a los esclavizadores de pueblos y sus ejércitos mercenarios, lo que les ha impedido hasta hoy darlo a la publicidad.

Pudieran estar también interesados en que este Diario no se conociera nunca. Los seudorrevolucionarios, oportunistas y charlatanes de toda laya, que autoconceptuándose marxistas, comunistas y otros títulos por el estilo, no han vacilado en calificar al Che de equivocado, aventurero, y cuando más begnignamente, idealista, cuya muerte es el canto de cisne de la lucha armada revolucionaria en América Latina. “¡Si el Che —exclaman—, máximo exponente de esas ideas y experimentado guerrillero, fue muerto en las guerrillas y su movimiento no liberó a Bolivia, eso demuestra cuán equivocado estaba...!” ¡Cuántos de estos miserables se habrán alegrado de la muerte del Che, sin sonrojarse siquiera de pensar que sus posiciones y razonamientos coinciden por entero con los de los oligarcas más reaccionarios y el imperialismo!

De este modo se justifican a sí mismos, o justifican a dirigentes traidores que en determinado momento no vacilaron en jugar a la lucha armada con el verdadero propósito —según se pudo ver luego— de destruir a los destacamentos guerrilleros, frenar la acción revolucionaria e imponer sus vergonzosas y ridículas componendas políticas, porque eran absolutamente incapaces de ninguna otra línea; o a los que no quieren combatir, ni combatirán jamás, por el pueblo y su liberación y han caricaturizado las ideas revolucionarias haciendo de ellas opio dogmático sin contenido ni mensaje a las masas, y convertido las organizaciones de lucha del pueblo en instrumentos de conciliación con los explotadores internos y externos, y propugnadoras de políticas que no tienen nada que ver con los intereses reales de los pueblos explotados en este continente.

Che contemplaba su muerte como algo natural y probable en el proceso y se esforzó en recalcar, muy especialmente en sus últimos documentos, que esa eventualidad no impediría la marcha inevitable de la revolución en América Latina. En su mensaje a la Tricontinental reiteró ese pensamiento: “Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo... En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas”.

Se consideró a sí mismo soldado de esa revolución, sin preocuparle en absoluto sobrevivir a ella. Los que ven en el desenlace de su lucha en Bolivia el fracaso de sus ideas, con el mismo simplismo pudieran negar la validez de las ideas y las luchas de todos los grandes precursores y pensadores revolucionarios, incluidos los fundadores del marxismo, que no pudieron culminar la obra y contemplar en vida los frutos de sus nobles esfuerzos.

En Cuba, ni la muerte en combate de Martí y de Maceo, a las que siguió más tarde la intervención yanqui cuando finalizaba la Guerra de Independencia, frustrando en lo inmediato el objetivo de sus luchas, ni la de brillantes propugnadores de la revolución socialista como Julio Antonio Mella, asesinado por agentes al servicio del imperialismo, pudieron impedir a la larga el triunfo de un proceso que comenzó hace cien años, y nadie en absoluto podría poner en duda la profunda justeza de la causa y la línea de lucha de aquellos próceres, ni la vigencia de sus ideas esenciales que inspiraron siempre a los revolucionarios cubanos.

En el Diario del Che se pueden apreciar cuán reales eran sus posibilidades de éxito y cuán extraordinario el poder catalizador de la guerrilla, como él consigna en sus apuntes. En cierta ocasión, ante los evidentes síntomas de debilidad y rápido deterioro del régimen boliviano, expresó: “El gobierno se desintegra rápidamente, lástima no tener cien hombres más en este momento”.

Che conocía por su experiencia en Cuba cuántas veces nuestro pequeño destacamento guerrillero estuvo a punto de ser exterminado. Pudo ocurrir así en dependencia casi absoluta de los azares e imponderables de la guerra, mas, tal eventualidad, ¿habría dado a nadie el derecho a considerar errónea nuestra línea y tomarla además como ejemplo para desalentar a la revolución e inculcar en los pueblos la impotencia? ¡Muchas veces en la historia los procesos revolucionarios estuvieron precedidos de episodios adversos! Nosotros en Cuba, ¿no tuvimos acaso la experiencia del Moncada apenas seis años antes del triunfo definitivo de la lucha armada del pueblo?

Para muchos, entre el 26 de julio de 1953, ataque al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, y el 2 de diciembre de 1956, desembarco del “Granma”, la lucha revolucionaria en Cuba frente a un ejército moderno y bien armado carecía de toda perspectiva y la acción de un puñado de luchadores era vista como quimera de idealistas e ilusos “que estaban profundamente equivocados”. La derrota aplastante y la dispersión total del inexperto destacamento guerrillero el 5 de diciembre de 1956 pareció confirmar por entero los pesimistas augurios... Pero, sólo 25 meses después, los restos de aquella guerrilla habían desarrollado ya la fuerza y experiencia necesarias para aniquilar aquel ejército.

Para no luchar habrá siempre sobrados pretextos en todas las épocas y en todas las circunstancias, pero será el único camino de no obtener jamás la libertad. El Che no sobrevivió a sus ideas, pero supo fecundarlas con su sangre. Con toda seguridad sus críticos seudorrevolucionarios, con su cobardía política y su eterna falta de acción, sobrevivirán a la evidencia de su propia estupidez.

Es notable, como se verá en el Diario, que uno de esos especímenes revolucionarios que ya van siendo típicos en América Latina, Mario Monje, esgrimiendo el título de Secretario del Partido Comunista de Bolivia, pretendió discutirle al Che la jefatura política y militar del movimiento. Y puesto que alegó, además, el propósito de renunciar previamente para ello a su cargo partidista, a su juicio, por lo visto, le bastaba el título de haberlo sido para reclamar tal prerrogativa.

Mario Monje, por supuesto, no tenía ninguna experiencia guerrillera ni había librado jamás un combate, sin que por otro lado su autoconceptuación de comunista lo obligase siquiera a prescindir del grosero y mundano chovinismo que ya habían logrado superar los próceres que lucharon por la primera independencia.

Con semejante concepto de lo que debe ser la lucha antimperialista en este continente, tales “jefes comunistas” no han rebasado siquiera el nivel internacionalista de las tribus aborígenes que sojuzgaron los colonizadores europeos en la época de la conquista.

Así, el jefe del Partido Comunista de un país que se llama Bolivia, y su capital histórica, Sucre, en honor de sus primeros libertadores que eran venezolanos uno y otro, que tuvo la posibilidad de contar para la definitiva liberación de su pueblo con la cooperación del talento político, organizador y militar de un verdadero titán revolucionario, cuya causa por demás no se limitaba a las fronteras estrechas, artificiales e incluso injustas de ese país, no hizo otra cosa que entrar en vergonzosos, ridículos e inmerecidos reclamos de mando.

Bolivia, por no tener salida al mar necesita más que ningún otro país, para su propia liberación, sin tener que exponerse a un atroz bloqueo, del triunfo revolucionario de los vecinos. Che era, además, por su prestigio enorme, su capacidad y su experiencia, el hombre que habría podido acelerar ese proceso.

Che había establecido relaciones con dirigentes y militantes del Partido Comunista boliviano, desde antes de producirse en el mismo la escisión, recabando de ellos la ayuda para el movimiento revolucionario en América del Sur. Algunos de esos militantes, autorizados por el Partido, trabajaron con él durante años en diversas tareas. Al producirse la escisión en dicho Partido, se creó una situación especial puesto que varios militantes de los que habían estado trabajando con él quedaron ubicados en uno u otro grupo. Pero Che no concebía la lucha en Bolivia como un hecho aislado sino como parte de un movimiento revolucionario de liberación que no tardaría en extenderse a otros países de América del Sur. Era su propósito organizar un movimiento sin espíritu sectario, para que a él se incorporasen todos los que quisieran luchar por la liberación de Bolivia y demás pueblos sojuzgados por el imperialismo en América Latina. Pero en la fase inicial de preparación de la base guerrillera venía dependiendo fundamentalmente de la ayuda de un grupo de valiosos y discretos colaboradores que al producirse la escisión habían permanecido en el Partido de Monje. Fue por deferencia con ellos que invitó, en primer término, a éste, a visitar su campamento, aunque ciertamente no experimentaba hacia él ninguna simpatía. Después invitó a Moisés Guevara, líder minero y político que se había separado de aquel Partido para cooperar en la formación de otra organización, y que luego también se había marginado de ella inconforme con Oscar Zamora, otro Monje que hacía algún tiempo se había comprometido con el Che a trabajar en la organización de la lucha armada guerrillera en Bolivia, rehuyendo después los compromisos y cruzándose cobardemente de brazos a la hora de la acción, para convertirse con posterioridad a su muerte en uno de sus más venenosos críticos, en nombre del “marxismo-leninismo”. Moisés Guevara se unió sin vacilación al Che, como le había ofrecido desde mucho antes de que éste llegara a Bolivia, le brindó su apoyo y entregó su vida heroicamente a la causa revolucionaria.

Otro tanto hizo el grupo de guerrilleros bolivianos que había permanecido hasta entonces en la organización de Monje. Dirigidos por Inti y Coco Peredo, que después demostraron ser valerosos y destacados combatientes, se apartaron de aquél y respaldaron decididamente al Che. Pero Monje, no satisfecho del resultado, se dedicó a sabotear el movimiento, interceptando en La Paz a militantes comunistas bien entrenados que iban a unirse a las guerrillas. Estos hechos demuestran cómo existen en las filas revolucionarias hombres bien dotados de todas las condiciones necesarias para la lucha, cuyo desarrollo es criminalmente frustrado por dirigentes incapaces, charlatanes y maniobreros.

Che fue hombre al que nunca le interesaron personalmente cargos, mandos ni honores, pero estaba firmemente convencido de que en la lucha revolucionara guerrillera —fundamental forma de acción para la liberación de los pueblos de América Latina, partiendo de la situación económica, política y social de casi todos los países latinoamericanos— el mando militar y político de la guerrilla debía estar unificado y que la lucha sólo podía ser dirigida desde la guerrilla y no desde cómodas y burocráticas oficinas urbanas. Y en este punto no estaba dispuesto a transigir, ni a entregarle a un inexperto seso-hueco de estrechas miras chovinistas el mando de un núcleo guerrillero destinado a desenvolver en su ulterior desarrollo una lucha de amplia dimensión en América del Sur. Che consideraba que ese chovinismo, que muchas veces infecta a los propios elementos revolucionarios de los diversos países de América Latina, debía ser combatido como un sentimiento reaccionario ridículo y estéril. “Que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario —dijo en su mensaje a la Tricontinental—... la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Vietnam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia..., para citar sólo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y deseable para un americano, un asiático, un africano, y aún, un europeo. Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego a la lucha por la liberación de su lugar de origen. Y cada pueblo que se libere es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado”.

Che pensaba igualmente que en el destacamento guerrillero participasen combatientes de distintos países latinoamericanos y que la guerrilla en Bolivia fuese escuela de revolucionarios que harían su aprendizaje en los combates. A su lado quiso tener para ayudarlo en esa tarea, junto a los bolivianos, un pequeño núcleo de guerrilleros con experiencia, que habían sido casi todos compañeros suyos en la Sierra Maestra, durante la lucha revolucionaria en Cuba, cuya capacidad, valor y espíritu de sacrificio conocía. De esos hombres ninguno vaciló en responder a su solicitud, ninguno lo abandonó y ninguno se rindió.

Che actuó en su campaña de Bolivia con el tesón, la maestría, el estoicismo y la ejemplar actitud que eran proverbiales en él. Puede decirse que impregnado de la importancia de la misión que se había asignado a sí mismo, procedió en todo instante con un espíritu de responsabilidad irreprochable. En aquellas ocasiones en que la guerrilla cometía algún descuido, se apresuraba en advertirlo y enmendarlo, consignándolo en su Diario.

Factores adversos se combinaron increíblemente en su contra. La separación —que debía ser por unos breves días— de una parte de la guerrilla, donde se encontraba un grupo valioso de hombres, algunos de ellos enfermos o convalecientes, al perderse el contacto entre ambos en un terreno sumamente accidentado, se prolongó durante interminables meses, que ocuparon el esfuerzo de Che en su búsqueda. En ese período el asma —una dolencia que solía dominar fácilmente con sencillos medicamentos, pero que faltando éstos se convertía para él en un terrible enemigo— lo atacó despiadadamente, deviniendo esto en un problema serio por el hecho de que las medicinas que previsoriamente había acumulado para la guerrilla fueron descubiertas y ocupadas por el enemigo. Este hecho, unido al aniquilamiento a fines de agosto de la parte de la guerrilla con la que había perdido el contacto, fueron factores que gravitaron considerablemente en el desarrollo de los acontecimientos. Pero Che, con voluntad de acero, se sobrepuso al malestar físico y en ningún instante su acción aminoró, ni decayó su ánimo.

Fueron numerosos sus contactos con los campesinos bolivianos. El carácter de éstos, sumamente desconfiados y cautelosos, no podía sorprender al Che, que conocía perfectamente bien su mentalidad por haberlos tratado en otras ocasiones, y sabía que para ganarlos a su causa se requería una labor prolongada, ardua y paciente, pero no albergaba ninguna duda de que a la larga lo obtendría.

Si se sigue con cuidado el hilo de los acontecimientos se verá que aun cuando el número de hombres con que contaba en el mes de septiembre, algunas semanas antes de su muerte, era muy reducido, todavía la guerrilla mantenía su capacidad de desarrollo y algunos cuadros bolivianos, como los hermanos Inti y Coco Peredo, se iban ya destacando con magníficas perspectivas de jefes. Fue la emboscada de Higueras, única acción exitosa del ejército contra el destacamento que mandaba el Che, matándole la vanguardia e hiriéndole varios hombres más en pleno día, cuando se trasladaban a una zona campesina de mayor desarrollo político —objetivo este que no aparece consignado en el Diario, pero que se sabe por los sobrevivientes—, lo que les creó una situación insuperable. Ese avance de día por la misma ruta que venían siguiendo durante varias jornadas en inevitablemente amplio contacto con los moradores de aquella zona que cruzaban por primera vez, y la obvia certeza de que el ejército debería interceptarlos en algún punto, era sin duda peligroso. Pero el Che, plenamente consciente de esto, decidió correr el riesgo para ayudar al médico que venía en muy mal estado físico.

El día anterior a la emboscada, escribe: “Llegamos a Pujio, pero allí había gente que nos había visto abajo el día anterior, vale decir: estamos siendo previstos por Radio Bemba...” “El caminar en mulo se hace peligroso, pero trato que el médico vaya lo mejor posible pues viene muy débil”.

Al día siguiente escribió: “A las 13 salió la vanguardia para tratar de llegar a Jagüey y allí tomar una decisión sobre las mulas y el médico”. Es decir, buscaba una solución para el enfermo, a fin de abandonar aquella ruta y tomar las precauciones necesarias. Pero aquella misma tarde, antes de que la vanguardia llegara a Jagüey se produjo la fatal emboscada que llevó al destacamento a una situación insostenible.

Días después, cercado en la quebrada del Yuro, libró su último combate.

Impresiona profundamente la proeza realizada por este puñado de revolucionarios. La sola lucha contra la naturaleza hostil en que desenvolvían su acción constituye una insuperable página de heroísmo. Nunca en la historia un número tan reducido de hombres emprendió una tarea tan gigantesca. La fe y la convicción absoluta en que la inmensa capacidad revolucionaria de los pueblos de América Latina podía ser despertada, la confianza en sí mismo y la decisión con que se entregaron a ese objetivo, nos da la justa dimensión de estos hombres.

Che dijo un día a los guerrilleros en Bolivia: “Este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombres; los que no puedan alcanzar ninguno de estos dos estadíos deben decirlo y dejar la lucha”.

Los que con él lucharon hasta el final se hicieron acreedores a estos honrosos calificativos. Ellos simbolizan el tipo de revolucionarios y de hombres a quienes la historia en esta hora convoca para una tarea verdaderamente dura y difícil: la transformación revolucionaria de América Latina.

El enemigo que enfrentaron los próceres de la primera lucha por la independencia, era un poder colonial decadente. Los revolucionarios de hoy tienen por enemigo al baluarte más poderoso del campo imperialista, equipado con la técnica y la industria más moderna. Ese enemigo no sólo organizó y equipó de nuevo un ejército en Bolivia, donde el pueblo había destruido la anterior fuerza militar represiva y le brindó inmediatamente el auxilio de sus armas y asistentes militares para la lucha contra la guerrilla, sino que brinda su aporte militar y técnico en la misma medida a todas las fuerzas represivas de este continente. Y cuando no bastan esas medidas, interviene directamente con sus tropas, como hizo en Santo Domingo.

Para luchar contra ese enemigo se requiere el tipo de revolucionarios y de hombres de que habló el Che. Sin ese tipo de revolucionarios y de hombres, dispuestos a hacer lo que ellos hicieron; sin el ánimo de enfrentarse a enormes obstáculos que ellos tuvieron; sin la decisión de morir que a ellos los acompañó en todo instante; sin la convicción profunda de la justicia de su causa y la fe inconmovible en la fuerza invencible de los pueblos que ellos albergaron, frente a un poder como el imperialismo yanqui, cuyos recursos militares, técnicos y económicos, se hacen sentir en todo el mundo, la liberación de los pueblos de este continente no sería alcanzada.

El propio pueblo norteamericano, que empieza a tomar conciencia de que la monstruosa superestructura política que rige su país no es ya hace mucho rato la idílica república burguesa que sus fundadores establecieron hace casi doscientos años, está sufriendo en un grado cada vez más alto la barbarie moral de un sistema irracional, enajenante, deshumanizado y brutal, que cobra en el pueblo norteamericano cada vez más víctimas de sus guerras agresivas, sus crímenes políticos, sus aberraciones raciales, su mezquina jerarquización del ser humano y el repugnante derroche de recursos económicos, científicos y humanos de su desmesurado aparato militar, reaccionario y represivo, en medio de un mundo en sus tres cuartas partes subdesarrollado y hambriento.

Pero sólo la transformación revolucionaria de América Latina permitiría al pueblo de Estados Unidos ajustar sus propias cuentas con ese mismo imperialismo, a la vez que en la misma medida la lucha creciente del pueblo norteamericano contra la política imperialista podría convertirlo en aliado decisivo del movimiento revolucionario en América Latina.

Y si esta parte del hemisferio no sufre una profunda transformación revolucionaria, la enorme diferencia y desequilibrio que se produjo a principios de este siglo entre la pujante nación que se industrializaba rápidamente, al mismo paso que marchaba por la propia ley de su dinámica social y económica hacia cumbres imperiales, y el haz de países débiles y estancados, sometidos a la coyunda de oligarquías feudales y sus ejércitos reaccionarios, en el balcanizado resto del continente americano, será apenas un pálido reflejo no ya del enorme desnivel actual en la economía, en la ciencia y en la técnica, sino del espantoso desequilibrio que, a pasos cada vez más acelerados, en veinte años más, la superestructura imperialista impondrá a los pueblos de América Latina.

Por ese camino estamos llamados a ser cada vez más pobres, más débiles, más dependientes y más esclavos de ese imperialismo. Esta sombría perspectiva afecta en grado igual a los pueblos subdesarrollados de <199>frica y Asia.

Si las naciones industrializadas e instruidas de Europa, con su Mercado Común y sus instituciones científicas supranacionales, se inquietan ante las posibilidades de quedarse rezagadas y contemplan con temor la perspectiva de convertirse en colonias económicas del imperialismo yanqui, ¿qué le depara el futuro a los pueblos de América Latina?

Si frente al cuadro de esta situación real e incuestionable, que decisivamente afecta al destino de nuestros pueblos, algún liberal o reformista burgués, o seudorrevolucionario charlatán, incapaz de la acción, tiene una respuesta que no sea una profunda y urgente transformación revolucionaria que pueda hacer acopio de todas las fuerzas morales, materiales y humanas de esta parte del mundo y lanzarlas hacia adelante, para recuperar el atraso económico y científico-técnico de siglos, cada vez mayor, con el mundo industrializado, del que somos tributarios y lo seremos cada vez más, y en especial de Estados Unidos; y además de la fórmula, el camino mágico de llevarla a cabo, diferente a la concebida por el Che, que barra oligarquías, déspotas, politicastros, es decir: criados, y a monopolios yanquis, es decir: amos, y lo haga con toda la urgencia que las circunstancias requieren, que levante entonces la mano para impugnar al Che.

Como realmente ninguno tiene respuesta honrada ni acción consecuente que implique una esperanza real a los casi 300 millones de seres humanos que componen la población de América Latina, desoladoramente pobres en su abrumadora mayoría, que serán 600 millones a la vuelta de 25 años, y que tienen derecho a la vida material, la cultura y la civilización, entonces lo más decoroso sería el silencio ante el gesto del Che y los que con él cayeron defendiendo sus ideas con coraje, porque la hazaña que este puñado de hombres realizó, guiados por el noble ideal de redimir un continente, quedará como la prueba más alta de lo que pueden la voluntad, el heroísmo y la grandeza humanas. Ejemplo que iluminará las conciencias y presidirá la lucha de los pueblos de América Latina, porque el grito heroico del Che llegará hasta el oído receptivo de los pobres y explotados por los que él dio su vida, y muchos brazos se tenderán para empuñar las armas y conquistar su definitiva liberación.

El 7 de octubre escribió el Che sus últimas líneas. Al día siguiente, a las 13 horas, en una estrecha quebrada donde se proponía esperar la noche para romper el cerco, una numerosa tropa enemiga hizo contacto con ellos. El reducido grupo de hombres que componían en esa fecha el destacamento, combatió heroicamente hasta el anochecer desde posiciones individuales ubicadas en el lecho de la quebrada y en los bordes superiores de la misma contra la masa de soldados que los rodeaban y atacaban. No hay ningún sobreviviente de los que combatieron en las posiciones más próximas al Che. Como junto a él estaban el médico, cuyo grave estado de salud se ha señalado antes y un guerrillero peruano también en muy malas condiciones físicas, todo parece indicar que el Che hizo el máximo para proteger la retirada a lugar más seguro, de esos compañeros, hasta caer herido. El médico no fue muerto en ese mismo combate, sino varios días más tarde, en un punto no distante de la quebrada del Yuro. Lo abrupto del terreno rocoso e irregular hacía muy difícil y a veces imposible el contacto visual de los guerrilleros entre sí. Los que defendían la posición por la otra entrada de la quebrada a varios cientos de metros del Che, entre ellos Inti Peredo, resistieron el ataque hasta el oscurecer en que lograron despegarse del enemigo y dirigirse hacia el punto previamente acordado de concentración.

Se ha podido precisar que el Che estuvo combatiendo herido hasta que el cañón de su fusil M-2 fue destruido por un disparo, inutilizándolo totalmente. La pistola que portaba estaba sin “magazine”. Estas increíbles circunstancias explican que lo hubiesen podido capturar vivo. Las heridas de las piernas le impedían caminar sin ayuda, pero no eran mortales.

Trasladado al pueblo de Higueras permaneció con vida alrededor de 24 horas. Se negó a discutir una sola palabra con sus captores, y un oficial embriagado que intentó vejarlo recibió una bofetada en pleno rostro.

Reunidos en La Paz, Barrientos, Ovando y otros altos jefes militares, tomaron fríamente la decisión de asesinarlo. Son conocidos los detalles de la forma en que procedieron a cumplir el alevoso acuerdo en la escuela del pueblo de Higueras. El mayor Miguel Ayoroa y el coronel Andrés Selnich, rangers entrenados por los yanquis, instruyeron al sub-oficial Mario Terán para que procediera al asesinato. Cuando éste, completamente embriagado, penetró en el recinto, Che —que había escuchado los disparos con que acababan de ultimar a un guerrillero boliviano y otro peruano— viendo que el verdugo vacilaba le dijo con entereza: “¡Dispare! ¡No tenga miedo!” Éste se retiró, y de nuevo fue necesario que los superiores Ayoroa y Selnich le repitieran la orden, que procedió a cumplir, disparándole de la cintura hacia abajo una ráfaga del metralleta. Ya había sido dada la versión de que el Che había muerto varias horas después del combate y por eso los ejecutores tenían instrucciones de no disparar sobre el pecho ni la cabeza, para no producir heridas fulminantes. Esto prolongó cruelmente la agonía del Che, hasta que un sargento —también ebrio— con un disparo de pistola en el costado izquierdo lo remató. Tal proceder contrasta brutalmente con el respeto del Che, sin un sola excepción, hacia la vida de los numerosos oficiales y soldados del ejército boliviano que hizo prisioneros.

Las horas finales de su existencia en poder de sus despreciables enemigos tienen que haber sido muy amargas para él; pero ningún hombre mejor preparado que el Che para enfrentarse a semejante prueba.

La forma en que llegó a nuestras manos este Diario no puede ser ahora divulgada; baste decir que fue sin mediar remuneración económica alguna. Contiene todas las notas que escribió desde el 7 de noviembre de 1966, día en que el Che llegó a Ñancahuazú, hasta el 7 de octubre de 1967, vísperas del combate de la quebrada del Yuro. Faltan sólo unas pocas páginas que no han llegado todavía a nuestro poder, pero que por corresponder a fechas en que no tuvieron lugar hechos de importancia, no altera en absoluto el contenido del mismo.

Aunque el documento por sí mismo no ofrecía la menor duda acerca de su autenticidad, todas las copias fotostáticas fueron sometidas a un riguroso examen a fin de comprobar no sólo dicha autenticidad sino incluso cualquier posible alteración, por pequeña que fuese. Los datos fueron además cotejados con el Diario de unos de los guerrilleros sobrevivientes, coincidiendo ambos documentos en todos los aspectos. El testimonio pormenorizado de los demás guerrilleros sobrevivientes que fueron testigos de cada uno de los acontecimientos, contribuyó asimismo a la comprobación. Se llegó a la más absoluta certeza de que todas las fotografías eran copia fiel del Diario del Che.

Constituyó una fatigosa tarea desentrañar la letra pequeña y difícil de la escritura, lo que se realizó con la participación laboriosa de su compañera Aleida March de Guevara.

El Diario será publicado en forma aproximadamente simultánea en: Francia, por Editorial Francois Maspero; Italia, Editorial Feltrinelli; RFA, Trikont Verlag; EUA, Revista Ramparts; Francia, en español, Ediciones Ruedo Ibérico; Chile, Revista Punto Final; México, Editorial Siglo XXI; y en otros países.

¡Hasta la victoria siempre!


Al Pueblo Boliviano
Comunicado n° 1

Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria

El grupo de gorilas usurpadores, tras asesinar a obreros y preparar el terreno para la entrega total de nuestras riquezas al imperialismo norteamericano, se burló del pueblo en una farsa comicial. Cuando llega la hora de la verdad y el pueblo se alza en armas, respondiendo a la usurpación armada con la lucha armada, pretende seguir su torneo de mentiras.

En la madrugada del 23/3, fuerzas de la 4ª división, con acantonamiento en Camiri, en número aproximado de 35 hombres al mando del mayor Hernán Plata Ríos se internaron en territorio guerrillero por el cauce del río Ñacaguaso. El grupo íntegro cayó en una emboscada tendida por nuestras fuerzas. Como resultado de la acción, quedaron en nuestro poder 25 armas de todo tipo, incluyendo 3 morteros de 60 mm. con su dotación de obuses, abundante parque y equipo. Las bajas enemigas fueron: 7 muertos, entre ellos un teniente, y 14 prisioneros, 5 de los cuales resultaron heridos en el choque, siendo atendidos por nuestro servicio sanitario con la mayor eficiencia que permiten nuestros medios.

Todos los prisioneros fueron puestos en libertad previa explicación de los ideales de nuestro movimiento.

La lista de bajas enemigas es la siguiente:

Muertos: Pedro Romero, Rubén Amenazaga, Juan Alvarado, Cecilio Márquez, Amador Almasán, Santiago Gallardo y el delator y guía del Ejército, apellidado Vargas.

Prisioneros: Mayor Hernán Plata Ríos, cap. Eugenio Silva, soldados Edgar Torrico Panoso, Lido Machicado Toledo, Gabriel Durán Escobar, Armando Martínez Sánchez, Felipe Bravo Siles, Juan Ramón Martínez, Leoncio Espinosa Posada, Miguel Rivero, Eleuterio Sánchez, Adalberto Martínez, Eduardo Rivera y Guido Terceros. Los cinco últimamente nombrados resultaron heridos.

Al hacer pública la primera acción de guerra establecemos lo que será norma de nuestro Ejército: la verdad revolucionaria. Nuestros hechos demostraron la justeza de nuestras palabras. Lamentamos la sangre inocente derramada por los soldados caídos, pero con morteros y ametralladoras no se hacen pacíficos viaductos como afirman los fantoches de uniformes galonados, pretendiendo crearnos la leyenda de vulgares asesinos. Tampoco hubo ni habrá un solo campesino que pueda quejarse de nuestro trato y de la forma de obtener abastecimiento salvo los que, traicionando su clase, se presten a servir de guías o delatores.

Están abiertas las hostilidades. En comunicados futuros fijaremos nítidamente nuestra posición revolucionaria, hoy hacemos un llamado a obreros, campesinos, intelectuales; a todos los que sientan que ha llegado la hora de responder a la violencia con la violencia y de rescatar un país vendido en tajadas a los monopolios yanquis y elevar el nivel de vida de nuestro pueblo, cada día más hambreado.

Ejército de Liberación Nacional de Bolivia


Al Pueblo Boliviano
Comunicado n° 2

Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria

El día 10/4/67 en horas de la mañana cayó en una emboscada la patrulla enemiga conducida por el Teniente Luis Saavedra Arombal e integrada en su mayoría por soldados del CITE. En el encuentro murió el citado oficial y los soldados Angel Flores y Zenón Prada Mendieta y resultó herido el guía Ignacio Husarima del regimiento Boquerón, hecho prisionero junto con otros 5 soldados y un suboficial. 4 soldados lograron escapar, llevando la noticia a la base de la compañía del Mayor Sánchez Castro, el que, reforzado con 60 hombres de una unidad vecina, avanzó en auxilio de sus compañeros, siendo sorprendido por otra emboscada que costó la vida al Tte. Hugo Ayala, al suboficial Raúl Camejo y a los soldados José Vijabriel, Marcelo Maldonado, Jaime Sanabria y dos más no identificados por nosotros.

En esta acción fueron heridos los soldados Armando Quiroga, Alberto Carvajal, Fredy Alove, Justo Cervantes y Bernabé Mandejara, aprisionados junto con el Comandante de la Compañía, Mayor Rubén Sánchez Castro y 16 soldados más.

Siguiendo una norma del E.L.N., curamos los heridos, con nuestros escasos medios y pusimos en libertad a todos los prisioneros, previa explicación de los objetivos de nuestra lucha revolucionaria.

Las pérdidas del ejército enemigo se resumen así: 10 muertos, entre ellos dos tenientes, y 30 prisioneros, incluyendo al Mayor Sánchez Castro, de los cuales 6 resultaron heridos. El botín de guerra es proporcional a las bajas enemigas e incluye un mortero de 60 mm., fusiles ametralladoras, fusiles y carabinas M-1, y subametralladoras. Todas las armas con su munición.

En nuestro campo debemos lamentar una baja, disparidad de pérdidas comprensible si se tiene en cuenta que en todos los combates hemos elegido el momento y lugar de desencadenarlo y que los jerarcas del Ejército boliviano están enviando soldados bisoños, casi niños, al matadero, mientras ellos inventan partes en La Paz y luego se dan golpes de pecho en funerales demagógicos, ocultando el que son los verdaderos culpables de que la sangre corra en Bolivia. Ahora se quitan la máscara y comienzan a llamar «asesores» norteamericanos; así se inició la guerra de Viet Nam que desangra a ese pueblo heroico y pone en peligro la paz del mundo. No sabemos cuántos «asesores» enviarán contra nosotros (sabremos hacerles frente), pero alertamos al pueblo sobre los peligros de esa acción iniciada por los militares entreguistas.

Hacemos un llamado a los jóvenes reclutas para que sigan las siguientes instrucciones: al iniciarse el combate tiren el arma a un lado y llévense las manos a la cabeza permaneciendo quietos en el punto donde el fuego los sorprendiera; nunca avancen al frente de la columna en marchas de aproximación a zonas de combate; obliguen a los oficiales que los incitan a combatir a que ocupen esta posición de extremo peligro. Contra la vanguardia tiraremos siempre a matar. Por mucho que nos duela ver correr la sangre de inocentes reclutas, es una imperiosa necesidad de la guerra.

Ejército de Liberación Nacional de Bolivia


Al Pueblo Boliviano
Comunicado n° 3

Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria

El día 8 de mayo, en la zona guerrillera de Ñacaguasu, fueron emboscadas tropas de una compañía mixta al mando del subteniente Henry Laredo. En la acción resultaron muertos el citado oficial y los alumnos de la escuela de clases Román Arroyo Flores y Luis Peláez y prisioneros los siguientes soldados:

José Camacho Rojas, Reg. Bolívar; Néstor Cuentas, Reg. Bolívar; Waldo Veizaga, Esc. de clases; Hugo Soto Lora, Esc. de clases; Max Torres León, Esc. de clases; Roger Rojas Toledo, Reg. Braun; Javier Mayan Corella, Reg. Braun; Néstor Sánchez Cuellar, Reg. Braun.

Los dos últimos, heridos al no responder al alto cuando se los interceptó en una operación previa. Como siempre, se los dejó en libertad tras explicarles los alcances y fines de nuestra lucha. Se capturaron 7 carabinas M-1 y 4 fusiles mauser. Nuestras fuerzas salieron indemnes.

Son frecuentes los comunicados del ejército represivo en que anuncian muertes guerrilleras; mezclando cierta verdad sobre sus bajas reconocidas con fantasía sobre las nuestras y, desesperado en su impotencia, recurriendo a mentiras o ensañándose con periodistas que, por sus características ideológicas, son adversarios naturales del régimen, imputándoles todos los males que sufre.

Dejamos expresa constancia de que el E.L.N. de Bolivia es el único responsable de la lucha armada en que encabeza a su pueblo y que no podrá acabar sino con la victoria definitiva, oportunidad en que sabremos cobrar todos los crímenes que se cometan en el curso de la guerra, independientemente de las medidas de represalia que el mando de nuestro Ejército juzgue oportuno tomar ante cualquier vandalismo de las fuerzas represivas.

Ejército de Liberación Nacional de Bolivia


 

Al Pueblo Boliviano
Comunicado n° 4

Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria

En recientes partes el Ejército ha reconocido algunas de sus bajas, sufridas en choques de avanzadas, adjudicándonos, como es su costumbre, una buena cantidad de muertos que nunca exhibe. Aunque nos faltan informes de algunas patrullas, podemos asegurar que nuestras bajas son muy reducidas y que no sufrimos ninguna en las recientes acciones reconocidas por el Ejército.

Inti Peredo, efectivamente, es miembro de la Jefatura de nuestro Ejército, donde ocupa el cargo de Comisario Político y bajo su mando estuvieron recientes acciones. Goza de buena salud y no ha sido tocado por las balas enemigas; el infundio de su muerte es el ejemplo palpable de las mentiras absurdas que riega el Ejército en su impotencia para luchar contra nuestras fuerzas.

En cuanto a los anuncios sobre la presencia de supuestos combatientes de otros países americanos, por razones de secreto militar y de nuestro lema, el de la verdad revolucionaria, no daremos cifras, aclarando solamente que cualquier ciudadano que acepte nuestro programa mínimo, conducente a la liberación de Bolivia, es aceptado en las filas revolucionarias con iguales derechos y deberes que los combatientes bolivianos, los que constituyen, naturalmente, la inmensa mayoría de nuestro movimiento. Todo hombre que luche con las armas en la mano por la libertad de nuestra Patria merece, y recibe, el honroso título de boliviano, independientemente del lugar donde haya nacido. Así interpretamos el auténtico internacionalismo revolucionario.

Ejército de Liberación Nacional de Bolivia


A los mineros de Bolivia
Comunicado n° 5

Compañeros:

Una vez más corre la sangre proletaria en nuestras minas. En una explotación varias veces secular, se ha alternado la succión de la sangre esclava del minero con su derramamiento, cuando tanta injusticia produce el estallido de protesta; esa repetición cíclica no ha variado en el curso de centenares de años.

En los últimos tiempos se rompió transitoriamente el ritmo y los obreros insurrectos fueron el factor fundamental del triunfo del 9 de abril. Ese acontecimiento trajo la esperanza de que se abría un nuevo horizonte y de que, por fin, los obreros serían dueños de su propio destino, pero la mecánica del mundo imperialista enseñó, a los que quisieron ver, que en materia de revolución social no hay soluciones a medias; o se toma todo el poder o se pierden todos los avances logrados con tanto sacrificio y con tanta sangre.

A las milicias armadas del proletariado minero, único factor de fuerza en la primera hora, se fueron agregando milicias de otros sectores de la clase obrera, de desclasados y de campesinos, cuyos integrantes no supieron ver la comunidad esencial de intereses y entraron en conflicto, manejados por la demagogia antipopular y, por fin, reapareció el ejército profesional, con piel de cordero y garras de lobo. Y ese Ejército, pequeño y preterido al principio, se transformó en el brazo armado contra el proletariado y en el cómplice más seguro del imperialismo; por eso, le dieron el visto bueno al golpe de Estado castrense.

Ahora estamos recuperándonos de una derrota provocada por la repetición de errores tácticos de la clase obrera y preparando al país, pacientemente, para una revolución profunda que transforme de raíz el sistema.

No se debe insistir en tácticas falsas; heroicas, sí, pero estériles, que sumen en un baño de sangre al proletariado y ralean sus filas, privándonos de sus más combativos elementos.

En largos meses de lucha, las guerrillas han convulsionado al país, le han producido gran cantidad de bajas al Ejército y lo han desmoralizado, sin sufrir, casi, pérdidas; en una confrontación de pocas horas, ese mismo Ejército queda dueño del campo y se pavonea sobre los cadáveres proletarios. De victoria a derrota va la diferencia entre la táctica justa y la errónea.

Compañero minero: no prestes nuevamente oídos a los falsos apóstoles de la lucha de masas, que interpretan ésta como un avance compacto y frontal del pueblo contra las armas opresoras. ¡Aprendamos de la realidad! Contra las ametralladoras no valen los pechos heroicos; contra las modernas armas de demolición, no valen las barricadas, por bien construidas que estén. La lucha de masas de los países subdesarrollados, con gran base campesina y extensos territorios, debe desarrollarla una pequeña vanguardia móvil, la guerrilla, asentada en el seno del pueblo; que irá adquiriendo fuerza a costillas del ejército enemigo y catalizará el fervor revolucionario de las masas hasta crear la situación revolucionaria en la que el poder estatal se derrumbará de un solo golpe, bien asestado y en el momento oportuno.

Entiéndase bien; no llamamos a la inactividad total, sino recomendamos no comprometer fuerzas en acciones que no garanticen el éxito, pero la presión de las masas trabajadoras debe ejercerse continuamente contra el gobierno pues ésta es una lucha de clases, sin frentes limitados. Dondequiera que esté, un proletario, tiene la obligación de luchar en la medida de sus fuerzas contra el enemigo común.

Compañero minero: las guerrillas del E.L.N. te esperan con los brazos abiertos y te invitan a unirte a los trabajadores del subsuelo que están luchando a nuestro lado. Aquí reconstruiremos la alianza obrero campesina que fue rota por la demagogia antipopular, aquí convertiremos la derrota en triunfo y el llanto de las viudas proletarias en un himno de victoria. Te esperamos.

Ejército de Liberación Nacional de Bolivia


"Hasta siempre Comandante"
Carlos Puebla "Hasta siempre comandante" Nathaly Cardone  

Carlos Puebla
"Hasta siempre comandante"
 (1965)

 

Карлос Пуэбла "До Вечности" Натали Кардоне

Aprendimos a quererte
desde la histórica altura
donde el sol de tu bravura
le puso un cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Tu mano gloriosa y fuerte
sobre la historia dispara
cuando todo Santa Clara
se despierta para verte.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Vienes quemando la brisa
con soles de primavera
para plantar la bandera
con la luz de tu sonrisa.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Tu amor revolucionario
te conduce a nueva empresa
donde esperan la firmeza
de tu brazo libertario.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Seguiremos adelante
como junto a ti seguimos
y con Fidel te decimos:
hasta siempre Comandante.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

ноты и аккомпанимент

coctel Hasta Siempre: 40 ml white rum, 30 ml Curasao blue, 80ml pineapple juce mixed in shaker with ice


 

Hasta la Victoria Siempre!


Recordando al Che Guevara y a su hija Hilda
Publicado en CuartoPoder el 19 de abril de 2014

Estos días, medio de vacaciones, mientras algunos se calientan al sol y otros haciendo penitencia a la luz de la luna, se conmemoran unos acontecimientos ocurridos hace dos mil años, cuando, según cuenta la historia, los romanos, a petición de los judíos, ejecutaron a un tal Jesús, por decir ser hijo de dios. Yo aprovecho en el Madrid vacío, para recordar a Ernesto ‘Che’ Guevara, asesinado por buscar la justicia, y a su hija, «Hildita querida».

Dicho con todos los respetos, soy ateo, no creo en ningún ser sobrehumano, ni sobrenatural, que controle los destinos de los seres vivos ni muertos aquí en la Tierra, ni fuera de ella. Tampoco creo en el castigo ni en la justicia divina. Dicho en otras palabras, no creo en dios, ni en sus actos, ni en sus obras, ni en su historia, ni en su hijo, ni en su madre, ni en ninguna paloma santa, ni en quienes difunden estas ideas. Creo en la lucha obrera, en la lucha ciudadana en defensa de los derechos humanos y creo en todas aquellas personas que viven y han entregado su vida por conseguir la justicia social, la igualdad y la solidaridad entre los pueblos, como hizo Ernesto Guevara de la Serna, nacido en Rosario, Argentina en el año 1928 y asesinado el 9 de octubre de 1967, en el pueblo Boliviano de Higuera, aunque según sus palabras, habiendo nacido en Argentina «soy cubano y también soy argentino, me siento tan patriota de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie» (Intervención en las Naciones Unidas, 11 de diciembre de 1964). Pero no voy a glosar su figura, ni su papel en la Revolución cubana, ni como guerrillero en las sierras bolivianas, otras plumas lo ha hecho y a ellas me remito.

Tuve la fortuna de mantener una entrañable relación, hasta su muerte, con su hija Hilda Beatriz Guevara Gadea (1956-1995) y entre ron y ron, conversar y escuchar sus recuerdos sobre el padre, que era dirigente y guerrillero revolucionario. Contaba Hildita que el Che, como ella siempre le mencionaba, «era un padre muy preocupado por el bienestar de sus hijos, no en el sentido material, sino de que fuéramos niños alegres, contentos, que disfrutáramos de la vida y a la vez nos formáramos como nuevas personas». Hombre comprensivo, cariñoso y muy juguetón, le gustaba sentarse con sus hijos y mantener «conversaciones en las que siempre había algo educativo al nivel de cada uno de nosotros cinco». El Che quería que sus hijos fueran niños iguales a los demás, con sus ocurrencias, sus travesuras, pero a la vez disciplinados. «Siempre nos inculcó que estudiáramos, que ante todo había que superarse, porque sin conocimiento no se podía hacer nada, por ser la base del dominio de la naturaleza».

Tuve en mis manos la última carta que el Che escribió a su hija mayor el 15 de febrero de 1966; decía así:

«Hildita querida: Hoy te escribo, aunque la carta te llegará bastante después; pero quiero que sepas que me acuerdo de ti y espero que estés pasando tu cumpleaños muy feliz. Ya eres casi una mujer, y no se te puede escribir como a los niños, contándoles boberías o mentiritas. Has de saber que sigo lejos y estaré mucho tiempo alejado de ti, haciendo lo que pueda para luchar contra nuestros enemigos. No es que sea gran cosa pero algo hago, y creo que podrás estar siempre orgullosa de tu padre, como yo lo estoy de ti. Acuérdate que todavía faltan muchos años de lucha, y aun cuando seas mujer tendrás que hacer tu parte en la lucha. Mientras, hay que prepararse, ser muy revolucionaria, que a tu edad quiere decir aprender mucho, lo más posible, y estar siempre lista a apoyar las causas justas… Papá».

También pude leer la carta del Che, que tras su muerte, Fidel Castro le entregó, dirigida a sus queridos hijos:

 «Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto: Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes. Casi no se acordarán de mí y los más chiquitos no recordarán nada. Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones. Crezcan como buenos revolucionarlos. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario. Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un abrazo de papá».

Cuando ya barruntaba su muerte, se acordó de sus cinco hijos, para transmitirles su cariño y la leal coherencia entre la acción y la idea sobre la injusticia en el mundo y su afán por superarlo. Reconfortándoles, les mostraba el camino. Nacido en el seno de una familia de clase media, supo abandonar su estilo de vida, para dedicarse plenamente a la lucha por sus ideales y llegar hasta la muerte por defenderlos, convirtiéndose en un «mito» muy real; y en un padre amoroso.

«El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta solo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo», escribía en Marcha, Montevideo, 12 de marzo de 1965. La generosidad de Ernesto «Che» Guevara, como la de tantas otras personas dedicadas a la lucha por la igualdad, la justicia social y la solidaridad, son un ejemplo y un modelo a seguir.

«Tu amor revolucionario / te conduce a nueva empresa / donde esperan la firmeza / de tu brazo libertario. / Aquí se queda la clara, / la entrañable transparencia, / de tu querida presencia, / Comandante Che Guevara». Los versos de Carlos Puebla en tu memoria y en la de tu hija Hildita.

http://www.cuartopoder.es/tribuna/recordando-al-che-guevara-y-a-su-hija-hilda/5705

 

El próximo domingo 14 de junio de 2015

había cumplido 87 años si no le hubieran asesinado

Por Lois Pérez Leira

 

El argentino más universal, ha sido recientemente incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO. Los papeles que fueron incorporados al registro incluyen los escritos originales del líder de la revolución cubana, durante su juventud y su diario. Todos estos textos, que suman más de mil, son reconocidos como patrimonio mundial de la humanidad y serán protegidos y cuidados. No obstante del reconocimiento mundial, el cuadro con su foto colgado en el Salón de los patriotas sudamericanos en la Casa de Rosada y las palabras emotivas de la Presidenta argentina Cristina Fernández, en el encuentro de la CELAC en La Habana, que lo definió como un “icono universal”; la Argentina tiene una deuda pendiente, con este argentino que trascendió sus fronteras y se convirtió en un abanderado de las luchas de los pueblos. A pesar de su internacionalismo, el Che fue profundamente argentino, en su pensamiento, en su cultura, en su visión del mundo, en sus sentimientos. Su sueño era regresar a la Argentina para emprender un proceso revolucionario. Sabía que debía contar con el apoyo de Perón y de la izquierda peronista. Por ello mantuvo una estrella relación a partir de J. W. Cooke con el ex presidente exiliado en Madrid. Un vinculo estrecho que fue alimentado por varios emisarios suyos, como Jorge “Papito” Serguera, Emilio Aragonés y Osmany Cienfuegos, que mantuvieron extensas reuniones en Madrid con el líder argentino. Por motivos tácticos, ambos  políticos nunca pudieron conocerse, a pesar de las distintas versiones fantasiosas que en este sentido se han difundido. Lo que sí es cierto, es la gran importancia que tuvo el dinero que le entrego Serguera, por parte del Che a Perón. Esta cuantiosa cantidad de más de un millo de dólares, permitió que el General, pudiera organizar el primer intento fallido de retorno a la Argentina, siendo detenido en el Brasil.

Sobre la figura del Che se han tejido también muchas fantasías y por supuesto muchas mentiras. En los últimos años, a partir del libro de Julia Constenla sobre el Che, se ha generado una gran confusión, sobre la fecha del nacimiento. Esta destacada periodista fallecida y amiga de la madre del Che,  asevera que Ernesto Guevara había nacido un mes antes, el 14 de mayo. El argumento es que la madre del Che había quedado embarazada antes de su matrimonio y para no ser criticada por el entorno familiar, que era muy conservador, ocultaron o falsificaron el acta de nacimiento. En esta tesis se suman algunos biógrafos famosos como Jon Lee Anderson entre otros. Nuevamente nos encontramos ante una nueva falsedad histórica, donde no se aporta ninguna prueba contundente que demuestre esta hipótesis. Los padres de Celia ya habían fallecido y ella siendo menor de edad, para evitar las imposiciones conservadoras de sus hermanos, se fue a vivir a la casa de una tía. Decía su marido don Ernesto: “Los convencionalismos sociales abundaban en la familia de la madre de Celia, pero no consiguieron cambiar su carácter, y en poco tiempo los pocos que tenían se fueron al diablo”. A pesar del disgusto de los hermanos de Celia se casaron sin impórtales lo que opinaran. La madre del Che pasó de ser una mujer religiosa por su educación, en una militante comprometida con su tiempo. Una verdadera feminista revolucionaria. La complicidad que tenia con su hijo Ernesto, el nivel de conversaciones que existía en la familia, hubiera suscitado que este hecho oculto del embarazo, hubiera sido publico por lo menos en la familia. Sin embargo Ernesto Guevara siempre festejo su cumpleaños el 14 de junio, su familia y amigos lo festejaron en ese día y los historiadores más serios, no dudan que hubiera nacido en esa fecha. Hace unos días Aleida la hija del Che, en Rosario declaraba contundentemente que su padre había nacido el 14 de junio. Estas pequeñas confusiones históricas me llevan a pensar, que la Argentina tiene que poner seriamente en valor la figura del Che Argentino. Muchos echamos de menos un Instituto oficial impulsado por el gobierno, que este dedicado a estudiar y difundir su figura y que pueda seguir investigando su vida y su obra. Por otro lado porque su acción política e intelectual y su influencia en la Argentina, lo convierten en parte del pensamiento nacional.

El argentino más universal, ha sido recientemente incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO. Los papeles que fueron incorporados al registro incluyen los escritos originales del líder de la revolución cubana, durante su juventud y su diario. Todos estos textos, que suman más de mil, son reconocidos como patrimonio mundial de la humanidad y serán protegidos y cuidados. No obstante del reconocimiento mundial, el cuadro con su foto colgado en el Salón de los patriotas sudamericanos en la Casa de Rosada y las palabras emotivas de la Presidenta argentina Cristina Fernández, en el encuentro de la CELAC en La Habana, que lo definió como un “icono universal”; la Argentina tiene una deuda pendiente, con este argentino que trascendió sus fronteras y se convirtió en un abanderado de las luchas de los pueblos. A pesar de su internacionalismo, el Che fue profundamente argentino, en su pensamiento, en su cultura, en su visión del mundo, en sus sentimientos. Su sueño era regresar a la Argentina para emprender un proceso revolucionario. Sabía que debía contar con el apoyo de Perón y de la izquierda peronista. Por ello mantuvo una estrella relación a partir de J. W. Cooke con el ex presidente exiliado en Madrid. Un vinculo estrecho que fue alimentado por varios emisarios suyos, como Jorge “Papito” Serguera, Emilio Aragonés y Osmany Cienfuegos, que mantuvieron extensas reuniones en Madrid con el líder argentino. Por motivos tácticos, ambos  políticos nunca pudieron conocerse, a pesar de las distintas versiones fantasiosas que en este sentido se han difundido. Lo que sí es cierto, es la gran importancia que tuvo el dinero que le entrego Serguera, por parte del Che a Perón. Esta cuantiosa cantidad de más de un millo de dólares, permitió que el General, pudiera organizar el primer intento fallido de retorno a la Argentina, siendo detenido en el Brasil.

Sobre la figura del Che se han tejido también muchas fantasías y por supuesto muchas mentiras. En los últimos años, a partir del libro de Julia Constenla sobre el Che, se ha generado una gran confusión, sobre la fecha del nacimiento. Esta destacada periodista fallecida y amiga de la madre del Che,  asevera que Ernesto Guevara había nacido un mes antes, el 14 de mayo. El argumento es que la madre del Che había quedado embarazada antes de su matrimonio y para no ser criticada por el entorno familiar, que era muy conservador, ocultaron o falsificaron el acta de nacimiento. En esta tesis se suman algunos biógrafos famosos como Jon Lee Anderson entre otros. Nuevamente nos encontramos ante una nueva falsedad histórica, donde no se aporta ninguna prueba contundente que demuestre esta hipótesis. Los padres de Celia ya habían fallecido y ella siendo menor de edad, para evitar las imposiciones conservadoras de sus hermanos, se fue a vivir a la casa de una tía. Decía su marido don Ernesto: “Los convencionalismos sociales abundaban en la familia de la madre de Celia, pero no consiguieron cambiar su carácter, y en poco tiempo los pocos que tenían se fueron al diablo”. A pesar del disgusto de los hermanos de Celia se casaron sin impórtales lo que opinaran. La madre del Che pasó de ser una mujer religiosa por su educación, en una militante comprometida con su tiempo. Una verdadera feminista revolucionaria. La complicidad que tenia con su hijo Ernesto, el nivel de conversaciones que existía en la familia, hubiera suscitado que este hecho oculto del embarazo, hubiera sido publico por lo menos en la familia. Sin embargo Ernesto Guevara siempre festejo su cumpleaños el 14 de junio, su familia y amigos lo festejaron en ese día y los historiadores más serios, no dudan que hubiera nacido en esa fecha. Hace unos días Aleida la hija del Che, en Rosario declaraba contundentemente que su padre había nacido el 14 de junio. Estas pequeñas confusiones históricas me llevan a pensar, que la Argentina tiene que poner seriamente en valor la figura del Che Argentino. Muchos echamos de menos un Instituto oficial impulsado por el gobierno, que este dedicado a estudiar y difundir su figura y que pueda seguir investigando su vida y su obra. Por otro lado porque su acción política e intelectual y su influencia en la Argentina, lo convierten en parte del pensamiento nacional.

El argentino más universal, ha sido recientemente incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO. Los papeles que fueron incorporados al registro incluyen los escritos originales del líder de la revolución cubana, durante su juventud y su diario. Todos estos textos, que suman más de mil, son reconocidos como patrimonio mundial de la humanidad y serán protegidos y cuidados. No obstante del reconocimiento mundial, el cuadro con su foto colgado en el Salón de los patriotas sudamericanos en la Casa de Rosada y las palabras emotivas de la Presidenta argentina Cristina Fernández, en el encuentro de la CELAC en La Habana, que lo definió como un “icono universal”; la Argentina tiene una deuda pendiente, con este argentino que trascendió sus fronteras y se convirtió en un abanderado de las luchas de los pueblos. A pesar de su internacionalismo, el Che fue profundamente argentino, en su pensamiento, en su cultura, en su visión del mundo, en sus sentimientos. Su sueño era regresar a la Argentina para emprender un proceso revolucionario. Sabía que debía contar con el apoyo de Perón y de la izquierda peronista. Por ello mantuvo una estrella relación a partir de J. W. Cooke con el ex presidente exiliado en Madrid. Un vinculo estrecho que fue alimentado por varios emisarios suyos, como Jorge “Papito” Serguera, Emilio Aragonés y Osmany Cienfuegos, que mantuvieron extensas reuniones en Madrid con el líder argentino. Por motivos tácticos, ambos  políticos nunca pudieron conocerse, a pesar de las distintas versiones fantasiosas que en este sentido se han difundido. Lo que sí es cierto, es la gran importancia que tuvo el dinero que le entrego Serguera, por parte del Che a Perón. Esta cuantiosa cantidad de más de un millo de dólares, permitió que el General, pudiera organizar el primer intento fallido de retorno a la Argentina, siendo detenido en el Brasil.

Sobre la figura del Che se han tejido también muchas fantasías y por supuesto muchas mentiras. En los últimos años, a partir del libro de Julia Constenla sobre el Che, se ha generado una gran confusión, sobre la fecha del nacimiento. Esta destacada periodista fallecida y amiga de la madre del Che,  asevera que Ernesto Guevara había nacido un mes antes, el 14 de mayo. El argumento es que la madre del Che había quedado embarazada antes de su matrimonio y para no ser criticada por el entorno familiar, que era muy conservador, ocultaron o falsificaron el acta de nacimiento. En esta tesis se suman algunos biógrafos famosos como Jon Lee Anderson entre otros. Nuevamente nos encontramos ante una nueva falsedad histórica, donde no se aporta ninguna prueba contundente que demuestre esta hipótesis. Los padres de Celia ya habían fallecido y ella siendo menor de edad, para evitar las imposiciones conservadoras de sus hermanos, se fue a vivir a la casa de una tía. Decía su marido don Ernesto: “Los convencionalismos sociales abundaban en la familia de la madre de Celia, pero no consiguieron cambiar su carácter, y en poco tiempo los pocos que tenían se fueron al diablo”. A pesar del disgusto de los hermanos de Celia se casaron sin impórtales lo que opinaran. La madre del Che pasó de ser una mujer religiosa por su educación, en una militante comprometida con su tiempo. Una verdadera feminista revolucionaria. La complicidad que tenia con su hijo Ernesto, el nivel de conversaciones que existía en la familia, hubiera suscitado que este hecho oculto del embarazo, hubiera sido publico por lo menos en la familia. Sin embargo Ernesto Guevara siempre festejo su cumpleaños el 14 de junio, su familia y amigos lo festejaron en ese día y los historiadores más serios, no dudan que hubiera nacido en esa fecha. Hace unos días Aleida la hija del Che, en Rosario declaraba contundentemente que su padre había nacido el 14 de junio. Estas pequeñas confusiones históricas me llevan a pensar, que la Argentina tiene que poner seriamente en valor la figura del Che Argentino. Muchos echamos de menos un Instituto oficial impulsado por el gobierno, que este dedicado a estudiar y difundir su figura y que pueda seguir investigando su vida y su obra. Por otro lado porque su acción política e intelectual y su influencia en la Argentina, lo convierten en parte del pensamiento nacional.

El argentino más universal, ha sido recientemente incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO. Los papeles que fueron incorporados al registro incluyen los escritos originales del líder de la revolución cubana, durante su juventud y su diario. Todos estos textos, que suman más de mil, son reconocidos como patrimonio mundial de la humanidad y serán protegidos y cuidados. No obstante del reconocimiento mundial, el cuadro con su foto colgado en el Salón de los patriotas sudamericanos en la Casa de Rosada y las palabras emotivas de la Presidenta argentina Cristina Fernández, en el encuentro de la CELAC en La Habana, que lo definió como un “icono universal”; la Argentina tiene una deuda pendiente, con este argentino que trascendió sus fronteras y se convirtió en un abanderado de las luchas de los pueblos. A pesar de su internacionalismo, el Che fue profundamente argentino, en su pensamiento, en su cultura, en su visión del mundo, en sus sentimientos. Su sueño era regresar a la Argentina para emprender un proceso revolucionario. Sabía que debía contar con el apoyo de Perón y de la izquierda peronista. Por ello mantuvo una estrella relación a partir de J. W. Cooke con el ex presidente exiliado en Madrid. Un vinculo estrecho que fue alimentado por varios emisarios suyos, como Jorge “Papito” Serguera, Emilio Aragonés y Osmany Cienfuegos, que mantuvieron extensas reuniones en Madrid con el líder argentino. Por motivos tácticos, ambos  políticos nunca pudieron conocerse, a pesar de las distintas versiones fantasiosas que en este sentido se han difundido. Lo que sí es cierto, es la gran importancia que tuvo el dinero que le entrego Serguera, por parte del Che a Perón. Esta cuantiosa cantidad de más de un millo de dólares, permitió que el General, pudiera organizar el primer intento fallido de retorno a la Argentina, siendo detenido en el Brasil.

Sobre la figura del Che se han tejido también muchas fantasías y por supuesto muchas mentiras. En los últimos años, a partir del libro de Julia Constenla sobre el Che, se ha generado una gran confusión, sobre la fecha del nacimiento. Esta destacada periodista fallecida y amiga de la madre del Che,  asevera que Ernesto Guevara había nacido un mes antes, el 14 de mayo. El argumento es que la madre del Che había quedado embarazada antes de su matrimonio y para no ser criticada por el entorno familiar, que era muy conservador, ocultaron o falsificaron el acta de nacimiento. En esta tesis se suman algunos biógrafos famosos como Jon Lee Anderson entre otros. Nuevamente nos encontramos ante una nueva falsedad histórica, donde no se aporta ninguna prueba contundente que demuestre esta hipótesis. Los padres de Celia ya habían fallecido y ella siendo menor de edad, para evitar las imposiciones conservadoras de sus hermanos, se fue a vivir a la casa de una tía. Decía su marido don Ernesto: “Los convencionalismos sociales abundaban en la familia de la madre de Celia, pero no consiguieron cambiar su carácter, y en poco tiempo los pocos que tenían se fueron al diablo”. A pesar del disgusto de los hermanos de Celia se casaron sin impórtales lo que opinaran. La madre del Che pasó de ser una mujer religiosa por su educación, en una militante comprometida con su tiempo. Una verdadera feminista revolucionaria. La complicidad que tenia con su hijo Ernesto, el nivel de conversaciones que existía en la familia, hubiera suscitado que este hecho oculto del embarazo, hubiera sido publico por lo menos en la familia. Sin embargo Ernesto Guevara siempre festejo su cumpleaños el 14 de junio, su familia y amigos lo festejaron en ese día y los historiadores más serios, no dudan que hubiera nacido en esa fecha. Hace unos días Aleida la hija del Che, en Rosario declaraba contundentemente que su padre había nacido el 14 de junio. Estas pequeñas confusiones históricas me llevan a pensar, que la Argentina tiene que poner seriamente en valor la figura del Che Argentino. Muchos echamos de menos un Instituto oficial impulsado por el gobierno, que este dedicado a estudiar y difundir su figura y que pueda seguir investigando su vida y su obra. Por otro lado porque su acción política e intelectual y su influencia en la Argentina, lo convierten en parte del pensamiento nacional.

El argentino más universal, ha sido recientemente incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO. Los papeles que fueron incorporados al registro incluyen los escritos originales del líder de la revolución cubana, durante su juventud y su diario. Todos estos textos, que suman más de mil, son reconocidos como patrimonio mundial de la humanidad y serán protegidos y cuidados. No obstante del reconocimiento mundial, el cuadro con su foto colgado en el Salón de los patriotas sudamericanos en la Casa de Rosada y las palabras emotivas de la Presidenta argentina Cristina Fernández, en el encuentro de la CELAC en La Habana, que lo definió como un “icono universal”; la Argentina tiene una deuda pendiente, con este argentino que trascendió sus fronteras y se convirtió en un abanderado de las luchas de los pueblos. A pesar de su internacionalismo, el Che fue profundamente argentino, en su pensamiento, en su cultura, en su visión del mundo, en sus sentimientos. Su sueño era regresar a la Argentina para emprender un proceso revolucionario. Sabía que debía contar con el apoyo de Perón y de la izquierda peronista. Por ello mantuvo una estrella relación a partir de J. W. Cooke con el ex presidente exiliado en Madrid. Un vinculo estrecho que fue alimentado por varios emisarios suyos, como Jorge “Papito” Serguera, Emilio Aragonés y Osmany Cienfuegos, que mantuvieron extensas reuniones en Madrid con el líder argentino. Por motivos tácticos, ambos  políticos nunca pudieron conocerse, a pesar de las distintas versiones fantasiosas que en este sentido se han difundido. Lo que sí es cierto, es la gran importancia que tuvo el dinero que le entrego Serguera, por parte del Che a Perón. Esta cuantiosa cantidad de más de un millo de dólares, permitió que el General, pudiera organizar el primer intento fallido de retorno a la Argentina, siendo detenido en el Brasil.

Sobre la figura del Che se han tejido también muchas fantasías y por supuesto muchas mentiras. En los últimos años, a partir del libro de Julia Constenla sobre el Che, se ha generado una gran confusión, sobre la fecha del nacimiento. Esta destacada periodista fallecida y amiga de la madre del Che,  asevera que Ernesto Guevara había nacido un mes antes, el 14 de mayo. El argumento es que la madre del Che había quedado embarazada antes de su matrimonio y para no ser criticada por el entorno familiar, que era muy conservador, ocultaron o falsificaron el acta de nacimiento. En esta tesis se suman algunos biógrafos famosos como Jon Lee Anderson entre otros. Nuevamente nos encontramos ante una nueva falsedad histórica, donde no se aporta ninguna prueba contundente que demuestre esta hipótesis. Los padres de Celia ya habían fallecido y ella siendo menor de edad, para evitar las imposiciones conservadoras de sus hermanos, se fue a vivir a la casa de una tía. Decía su marido don Ernesto: “Los convencionalismos sociales abundaban en la familia de la madre de Celia, pero no consiguieron cambiar su carácter, y en poco tiempo los pocos que tenían se fueron al diablo”. A pesar del disgusto de los hermanos de Celia se casaron sin impórtales lo que opinaran. La madre del Che pasó de ser una mujer religiosa por su educación, en una militante comprometida con su tiempo. Una verdadera feminista revolucionaria. La complicidad que tenia con su hijo Ernesto, el nivel de conversaciones que existía en la familia, hubiera suscitado que este hecho oculto del embarazo, hubiera sido publico por lo menos en la familia. Sin embargo Ernesto Guevara siempre festejo su cumpleaños el 14 de junio, su familia y amigos lo festejaron en ese día y los historiadores más serios, no dudan que hubiera nacido en esa fecha. Hace unos días Aleida la hija del Che, en Rosario declaraba contundentemente que su padre había nacido el 14 de junio. Estas pequeñas confusiones históricas me llevan a pensar, que la Argentina tiene que poner seriamente en valor la figura del Che Argentino. Muchos echamos de menos un Instituto oficial impulsado por el gobierno, que este dedicado a estudiar y difundir su figura y que pueda seguir investigando su vida y su obra. Por otro lado porque su acción política e intelectual y su influencia en la Argentina, lo convierten en parte del pensamiento nacional.

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Víctor Arrogante
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