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Ana Garrido, testigo de cargo y acosada
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21 de julio de 2014 |
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#Anacontragurtel es el hashtag que Ana Garrido utiliza desde que
denunció la trama Gürtel en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte.
Esta situación, dice, le «ha supuesto la muerte en vida». No ha dejado
de ser acosada, desde que entregó a la justicia, el dossier sobre la
corrupción que corría en la administración de Arturo González Panero
«el albondiguilla», ex alcalde del municipio, imputado en la mayor
trama de corrupción política y económica, investigada por la Audiencia
Nacional. |
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Boadilla del Monte, con 47.037 habitantes (2012), se encuentra
situado en la zona oeste de la Comunidad de Madrid. Entre las
localidades de más de 10.000 habitantes, Boadilla es el municipio con
la media de ingresos familiares más elevada de España (34.965 €
anuales). En su territorio se encuentran áreas residenciales
exclusivas y de alto poder adquisitivo. En definitiva, un lugar
idóneo, para los negocios especulativos, las grandes obras, con
comisiones también exclusivas, epicentro del caso de corrupción
Gürtel, que ha salpicado a importantes dirigentes del Partido Popular
y al propio presidente del gobierno Mariano Rajoy, con Luis Bárcenas a
la cabeza.
Ana Garrido, diplomada en magisterio, testigo de la Fiscalía en la
trama Gürtel, viene trabajando desde hace 20 años para el Ayuntamiento
de Boadilla, después de aprobar dos oposiciones como personal laboral
fijo. Anteriormente había sido educadora de calle en el barrio
madrileño de Orcasitas y promotora de las Escuelas Taller en Boadilla.
Cuando todo se desencadenó, en 2007, ejercía como técnico de juventud,
puesto desde el que pudo comprobar, cuales eran las artes del equipo
del ex-alcalde González Panero, en las licitaciones de los contratos
públicos.
Se hizo costumbre recibir directrices para la elaboración de los
pliegos de condiciones e informes técnicos, con el fin de adaptarlos a
perfiles concretos de determinados empresarios amigos. Ana no
consintió y comenzó su calvario del mobbing. Ahora la justicia ha dado
por probada «la voluntad de hostigar y menospreciar a la trabajadora»,
por parte del concejal de juventud Adolfo Arias Javaloyes, por orden
expresa del actual alcalde y diputado en la Asamblea de Madrid Antonio
González Terol. El Consistorio tendrá que extinguir la relación
laboral e indemnizarle por «daños morales». Las pruebas: seis meses de
grabaciones con las conversaciones, hechas por Ana, donde aparece la
voz del acosador, contándole las directrices recibidas del alcalde
para hacérselo pasar mal y hacerle la vida imposible. Pese a todo,
casi lo están consiguiendo.
Tras el acoso laboral continuado, el dolor del vacío que ha sentido a
su alrededor entre compañeros y amistades. Ahora el acoso mediático y
en las redes sociales, entre otros por el hijo de González Panero. Ana
es una luchadora, pero su vida se ha convertido en una ruina.
Económicamente por el pago de abogados, procuradores, notarios y
peritajes psicológicos e informáticos. Anímicamente por la perdida de
los que han traicionado su amistad, pasándose al enemigo y mintiendo
en sus declaraciones, negando el acoso que sufre. No piensa en las
traiciones de sus compañeros para no sentir pena «no escucho música
para no sentir emociones». La honestidad tiene precio.
Sentados en un banco en la calle Princesa, Ana, dejando asomar sus
lágrimas, recuerda los sentimientos y emociones que se desbordaron la
noche previa al juicio, el 22 de enero pasado. «Llevaba meses
defendiéndome del acoso, viviendo un duelo detrás de otro por la
pérdida de cada una de mis "grandes" amigas del ayuntamiento, aquellas
que habían sido como hermanas y otras que, tras 20 años compartiendo
despacho o edificio, habíamos pasado de compañeras a confidentes de
nuestros buenos y malos momentos».
Después de varios días a contrarreloj, recopilando informes médicos,
periciales y otros documentos, recuerda esa noche: «Tenía que dejar de
lado mis emociones, y evitar el nudo en la garganta para concentrarme
fríamente, la noche antes del juicio. Una noche crucial, un verdadero
maratón. Cada minuto de esa noche, fue una trepidante búsqueda en mi
memoria de todos y cada uno de los momentos vividos en mi lugar de
trabajo». No se podía permitir dormir, en sus manos estaba aportar la
información necesaria para demostrar el acoso sufrido durante tantos
años. «En mi mente y en mi corazón estaban todos esos tristes
momentos, que tenía que plasmar ordenada y detalladamente y
facilitárselo a mi abogado, que le sirviera para detectar el posible
falso testimonio al que nos íbamos a enfrentar». Ocurrió como lo
habían previsto.
Como ha sido considerado hecho probado que ha habido acoso, Ana,
moralmente ha ganado; jurídicamente está pendiente el recurso que se
verá por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid el 10 de
septiembre. Y todo está pendiente, para que el caso Gürtel se cierre y
se abra el juicio oral contra todos los implicados. De los 15 nombres
que figuraban en el dossier elaborado por Ana y entregado al juez
Pedreira en 2009, 13 de ellos son los principales imputados de la
trama corrupta, acusados al menos por delitos de prevaricación,
cohecho, asociación ilícita, tráfico de influencias, fraude fiscal,
blanqueo de capitales, revelación de secretos y falsedad en documento
público y mercantil. Ana casi hizo hecho pleno. Después vino todo lo
demás.
Ciudadana honesta y funcionaria rigurosa con los procedimientos
establecidos, denunció lo que consideró que estaba mal hecho y todo
fue mucho más de lo que parecía. Descubrió el patrimonio del alcalde
Arturo González Panero, en Miami, Marruecos, propiedades en España,
inversiones en bolsa y vida a todo tren; todo excesivo para un sueldo
público conocido. Indagando e investigando, relacionó nombres de
personas que aparecían por Boadilla, con políticos conocidos del PP y
empresarios afines, con contratos de obras y los expedientes de
licitación. Todo era una trama corrupta de representantes públicos
vinculados con el PP y funcionarios agradecidos, para favorecer a los
amigos y lucrarse con regalos y comisiones ilegítimas.
Del dossier por el que Ana denunciaba la trama corrupta en Boadilla,
se destapó y se instruyó como pieza separada, el caso de corrupción
más escandaloso de la historia de España: el «caso Bárcenas». Se
descubría una contabilidad «B» en el PP, que recoge los ingresos de
donativos ilegales de constructoras y entrega de dinero negro, en
sobres, a los dirigentes del partido, incluyendo a los presidentes y
secretarios generales de los últimos tiempos. Todo un ejemplo de
financiación ilegal, más propio de manejos mafiosos, que de un
partido, que se dice democrático y gobierna España.
Ana Garrido se siente desprotegida. Recuerda el nerviosismo y la
emoción, al ser citada como testigo de la Fiscalía Anticorrupción. Por
fin iba a comparecer ante la Justicia, interesada en conocer la
«verdad». Había informado a Esperanza Aguirre; le consta que Aznar
conocía el caso, pero o no les interesaba creer o ya conocían o
prefirieron mirar para otro lado. De momento, quién ha pagado las
consecuencias es Ana; los corruptos implicados, está todavía por ver
si lo pagan.
Ya habían pasado por el juzgado, como testigos o imputados en el caso
Gürtel: Correa «Don Vito», Pablo Crespo, Arturo González Panero «el
albondiguilla», Álvaro Pérez «el bigotes», Guillermo Ortega, Luis
Bárcenas «el cabrón» o Jesús Sepúlveda, el del Jaguar, para más señas
exmarido de la ministra Mato. «Probablemente habrían pasado momentos
angustiosos, sin embargo yo me sentía con una especie de nervios en el
estómago, por el respeto que me causaba declarar ante el juez Pedreira,
y al mismo tiempo feliz, porque tenía la oportunidad de colaborar con
la Justicia. «Iba con el dossier bajo el brazo, para apuntalar los
hechos con fechas y cifras exactas».
Ana sigue comprometida. Está cerrando un nuevo informe sobre la Gürtel
en el ámbito nacional, que en breve entregará a la Fiscalía
Anticorrupción, donde figuran nuevas pruebas que incriminan más a los
ya imputados y a otros nuevos que aparecen. Hace un llamamiento a la
decencia de la ciudadanía honesta y a los funcionarios honrados, que
hay muchos, pero que no se atreven a denunciar por temor a
represalias. «Gracias a que garantizo el anonimato de quienes me están
facilitando documentos, fechas o nombres de empresas, son cada vez más
los funcionarios que están colaborando». Agradece su confianza. «Su
vida no va a cambiar, pero se sentirán orgullosos y satisfechos de que
sus hijos vivan en un mundo mejor, gracias a su aportación contra la
corrupción».
Pide protección para sí y para las personas que se comprometen y
denuncian, por justicia; para que no se sientan solas, por
solidaridad. Lo pide una testigo de cargo en el caso Gürtel, por
honestidad.
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